Hablar más de la cuenta siempre trae consecuencias. Los últimos en averiguarlo han sido dos miembros del departamento de bomberos que atendió el lamentable caso Sulli, expulsados ahora del cuerpo por filtrar información sobre la muerte de la artista.

Según el medio coreano Naver, los bomberos han sido suspendidos por violar las condiciones de confidencialidad en su trabajo, al pasar a medios de comunicación datos sobre la hora y localización del cadáver de la artista. La información llegó muy rápida a redes sociales, y de ahí saltó también a portales y webs de todo el mundo.

No es un caso nuevo: en realidad se supo de la filtración muy poco después de que la noticia saltase con muchos detalles secretos a los medios coreanos. Hace unas semanas, la oficina local de Bomberos y Desastres (así se llama el departamento de seguridad en la provincia de Gyeonggi) salió a pedir disculpas por este desliz, del que todavía no se conocían responsables.

Sin embargo, hoy mismo han vuelto a convocar una rueda de prensa en sus oficinas para asegurar que han "despedido a los dos individuos responsables". Añaden que han hecho una petición a la policía provincial para que investiguen el asunto, y que decidirán el grado de acciones disciplinarias una vez la policía termine su investigación.

 

Según los medios locales, interpretando la información filtrada por las autoridades, todo parece indicar que Sulli se suicidó agobiada por su imagen pública y el ciberacoso que sufrió durante meses. Además, un buen amigo suyo (Jonghyun, también figura destacada del K-pop) perdió la vida de la misma manera, aumentando la supuesta depresión que ya sufría la artista.

El jefe de bomberos, en referencia al asunto de filtraciones, declaró que el informe de Sulli antes era accesible por todos los oficiales. Desde que surgió esta polémica, han aumentado las exigencias de rango para mantener las investigaciones de la forma más discreta posible.