El mundo del K-pop se ha levantado con otra inesperada tragedia. Goo Hara, de 28 años, apareció muerta en su lujoso apartamento de Gangnam, uno de los barrios más exclusivos de la capital coreana.

El suceso se suma a la pérdida hace poco más de un mes de Sulli, otra cantante muy querida en este género, cuya muerte está siendo investigada como suicidio. No hay confirmación oficial de las causas de la muerte de Hara, aunque también se baraja la misma razón que la de su colega, ya que seis meses atrás intentó quitarse la vida.

Conocida artísticamente como Hara, la cantante acababa de volver de una gira que la había llevado por tierras japonesas. Allí estuvo promocionando su nuevo single en solitario, ya que el K-pop es un estilo muy popular en Japón.

Las reacciones en redes no se han hecho esperar, y Goo Hara se ha convertido en trending topic mundial al enterarse el gran público de la trágica noticia. En Instagram cuenta con un millón y medio de seguidores, y se da el hecho de que ayer mismo subió una foto despidiéndose. "Adiós", dice simplemente en un post donde aparece tumbada en la cama.

La exintegrante de la banda femenina Kara estaba en observación desde que a finales de mayo fuera encontrada inconsciente en su apartamento, en lo que entonces ella misma describió como un intento de suicidio. "Lamento haber causado tanta preocupación", dijo al periódico Sankei Sports tras salir del hospital. "En cuanto a salud, me estoy recuperando, he sufrido mucho por unos cuantos asuntos que se han ido sumando. Pero a partir de ahora reforzaré mi corazón e intentaré seguir sana".

Desde septiembre aparecía regularmente en los medios debido a un enfrentamiento público con su exnovio, a quien acusaba de chantajearla con vídeos íntimos que habían grabado cuando todavía estaban saliendo. El gran público se volcó entonces en apoyarla, y la policía la interrogó para conocer más detalles sobre el supuesto chantaje.

Hay cierta controversia en redes sobre los prejuicios que existen en Corea del Sur respecto a problemas mentales como la depresión. En el mundo del K-pop estos trastornos son tabú, y parece estar pasando una factura muy alta a estrellas internacionales.