Desde que en septiembre del año pasado cantaran sus votos matrimoniales en Nueva York, Justin Bieber y Haley Baldwin han estado planeando una ceremonia cristiana más 'tradicional'. Ponemos la palabra entre comillas porque pocas cosas que haga el gigante de la música van a resultar típicas a los ojos de sus 120 millones de seguidores en Instagram, y él mismo se ocupa de bromear con su propia boda.

Hoy será la segunda vez que le da el sí quiero a su mujer, y hace unos días recordaba en la red social el momento en el que se conocieron. Aún sin haberse metido en ningún lío serio (y sin tatuajes), los dos adolescentes posaban alegres en lo que dio paso a una tierna amistad adolescente. Míralos, crecen tan rápido... (luego mírate al espejo y di eso de que parece que fue ayer)

El escenario para este segundo enlace es un hotel en Carolina del Sur, concretamente en el, atención, Palmetto Bluff (te juramos que ese es el nombre real). Se trata de un resort de lujo en un "idílico paisaje sureño", según dice la web oficial, pero les pilla tan lejos de sus orígenes (Justin es canadiense y Haley tiene su familia en Texas) que bien podrían haberla celebrado igualmente en Ibiza. ¿Quizá les acabamos de dar una idea para la tercera boda?

Como curiosidad, la web de noticias E! dice que la pareja tenía reservado otro hotel en California en caso de que hubiera un tornado durante las fechas que tenían previsto casarse. Como si ellos no fueran bastante huracán... No hay más que mirar las opciones que barajaba Justin para dar el sí quiero: esmoquin con motivos de plátanos, traje de pantalón corto, chaqué rosa...

Parece que le sale la vena troll uno de los días más importantes de su vida, y aun así no nos atrevemos a descartar que Justin acuda a la ceremonia de esta guisa. Mañana saldremos de dudas si la pareja se atreve a publicar fotos de su enlace, que todo parece indicar tendrá bastantes dosis de cachondeo. Y más si Haley le acompaña en la broma.