El domingo saltaba la noticia de que Goo Hara había sido encontrada muerta en su casa de Seúl, y las especulaciones de que se trataba de un suicidio podrían confirmarse en un informe policial. Se trataría de la segunda cantante de K-pop que pierde la vida en esas circunstancias durante el último mes, después de que Sulli también acabase con su vida tras una larga depresión.

La policía metropolitana ha confirmado que encontraron una nota manuscrita en un tono "pesimista" en el piso de Hara, que residía en el barrio de Cheongdam. Junto a Gangnam, es uno de los distritos más exclusivos de la capital surcoreana. "La nota estaba encima de la mesa del salón", detalló Lee Yong-pyo, comisario de la policía en Seúl.

Las causas de la muerte siguen siendo investigadas, mientras su entorno profesional, excompañeros y numerosos amigos anunciaban públicamente que cesarían sus actividades por el luto. La teoría del suicidio se ve reforzada por el intento de quitarse la vida que ya protagonizó el pasado mayo, cuando fue hospitalizada. Al salir de la clínica, pidió perdón a los fans por causar preocupación entre sus seguidores, y se comprometía a cuidarse más.

La situación se complicó en los últimos meses, cuando una disputa con su exnovio alcanzó los medios de comunicación. El estilista Choi Jong-bum podría haber amenazado a Hara con publicar vídeos íntimos que habían grabado juntos, por lo que fue acusado formalmente de chantaje y hasta tuvo una condena de cárcel que no llegó a hacerse efectiva. Pese a ser la víctima de todo ese jaleo, empezó a sufrir ciberacoso a causa del embrollo.

Tras su muerte, se ha organizado una petición online para pedir castigos mayores para los acosadores cibernéticos y los abusos online. Fue precisamente a través de internet como los fans de Hara recibieron las últimas noticias sobre ella: escribió un post en Instagram donde solo escribió "adiós".