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OTRA POLÉMICA MÁS

Marina Yers pide disculpas por su último hobby: "Me encanta vomitar"

La influencer parece buscar un récord de más controversias en menos tiempo, y pide perdón muy a su manera.

Marina Yers en su imagen de perfil de YouTube

Marina Yers / YouTube Marina Yers en su imagen de perfil de YouTube

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Después del "no me he muerto y esta es la prueba", "las mascarillas tienen larvas" o el hit de "el agua deshidrata", Marina Yers podría protagonizar un remake del 'Oops I did it again' de Britney Spears. Y seguro que se convertiría en un éxito, aunque solo sea por calmar los ánimos que tan a menudo enciende entre haters y personas con sentido común.

Un poquito de esto último es lo que le ha faltado este fin de semana, cuando dio uno de los tips más descabellados que han pasado por su Instagram. Y mira que el listón estaba alto después de cosas como "no me pongo la mascarilla porque no me sale del chichinabo".

 

"No sé si os pasa a vosotros, pero últimamente me encanta vomitar", asegura entusiasmada como quien comenta cualquier otro truco wellness. "Vomito una vez cada dos días, y ¡siento que me limpio por dentro! Es como, no sé... muy guay".

 

Su disparatado tip digestivo ha causado el enésimo huracán de reacciones que no cesa dos días después de que se hiciera viral, si bien ella misma precisa que se trata de una barbaridad que borró minutos después de publicarlo.

"Enseguida me di cuenta y pensé 'Bah, he dicho una tontería como una casa, lo voy a borrar'. Literalmente fueron dos minutos". Además, asegura que la historia "solo la vieron 2000 personas" y que la publicó hace semanas, justificando que las pastillas que toma le provocan náuseas y que vomitar le aliviaba esos síntomas.

 

Numerosos sanitarios han explicado -por si hacía falta- que se trata de una práctica muy nociva para la salud, y que el alivio que provoca ese desahogo es principalmente psicológico. De hecho, al devolver se expulsan otros ácidos muy nocivos para el tracto digestivo superior, además de estar íntimamente relacionado con problemas tan serios como la bulimia.

Marina tiene aprendida la lección de cómo caen sus palabras "sacadas de contexto", y en la larga disculpa pide perdón sin excusas: "Lo siento una vez más por haberla cagado. Pero claro, siendo personaje público no te puedes ni tirar un pedo sin que alguien lo comente. Así que fallo mío".

 

Consciente de que a veces no hay intermediario entre lo que se le pasa por la cabeza y lo que acaba diciendo, aseguró que "no es la primera vez que me equivoco y no va a ser la última". Con Twitter en contra y siete millones de seguidores en redes, va a tener difícil pasar desapercibido otro resbalón.

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