Flooxer Now » Actualidad

Condiciones abusivas

Oferta de empleo como asistente de influencer: ¿el peor trabajo del mundo?

Publican en internet una oferta de trabajo para hacer de asistente a una personalidad de las redes, y las condiciones son como mínimo inquietantes...

Que sí, que sales muy guapa

Pexels Que sí, que sales muy guapa

Publicidad

¿Has intentado por todos los medios ser alguien en las redes pero no te ha acompañado la suerte? ¿Querrías vivir lo más cerca posible de esos creadores de contenido que llenan Instagram de fotos bonitas? Pues prepara tu estómago y tu espalda, la cosa es posible pero no parece muy agradable.

Resulta que se ha viralizado en redes una oferta de trabajo de asistente personal para una influencer con bastante relevancia: vive en Los Ángeles y siguen sus pasos 10 millones de personas en varias redes sociales. No se la menciona, pero desde luego tiene relevancia si de verdad tiene esos números.

 

De lo que no tiene mucho es vergüenza o escrúpulos, porque las condiciones son casi casi de esclavitud. En la oferta original (que cambiaron y luego eliminaron), se habla de media jornada (o sea, cuatro o cinco horas), si bien exigen que tiene que estar en la casa de la influencer ocho horas al día, vivir como mucho a una hora de Los Ángeles y estar disponible 24 horas. Toma ya.

Y ojo a las tareas a realizar: "limpiar, cocinar, estar en comunicación con editores de vídeo y otros equipos audiovisuales, investigar y preparar los vídeos y llevar a cabo todas las tareas personales requeridas por la YouTuber". Vamos, una youtuber en la sombra.

En varias ocasiones se hace referencia a la disponibilidad absoluta, y se avisa que de eso de las vacaciones mejor lo dejes para otra vida: aquí serán "mínimas". Si sobrevives a eso, con un sueldo de entre 25 y 30 dólares la hora, podrás pasar a "jornada completa" después de unos meses de prueba.

Por supuesto, la oferta ha sido vapuleada en Twitter como abusiva, y como mencionábamos antes ya la han retirado. ¿Vergüenza? ¿Un momento de lucidez?No queda claro. Merecería la pena que un periodista de investigación la hubiera aceptado, para luego contar desde dentro cómo funcionan algunos caraduras.

Publicidad