Nos encanta ligar, aunque a veces no sea tan fácil como nos gustaría. Pero no hay que esperar al momento, la persona ni la hora perfecta. De hecho, da igual si estás en clase, en la academia, en tu grupo del barrio, en la piscina o de fiesta, cualquier oportunidad es buena para un acercamiento a tu crush. ¿Cuáles son las mejores tácticas para ligar dependiendo de la hora? ¡Te las contamos!

De 9h00 a 15h00: en clase

Vale, reconoceremos que las 9 de la mañana quizás no sea una hora perfecta para ligar porque aún tenemos pegado el ojo del sueño, pero oye, ¡nunca se sabe! A esta hora lo mejor es utilizar la táctica de ser el mejor compañero de clase para tontear un poco.

Puedes, por ejemplo, sentarte a su lado y dedicarte a pintar y dejar mensajes en sus apuntes (el contenido de los mensajes decídelo tú en función de lo atrevido/a que seas), ofrecer tu ayuda en una asignatura e intercambiársela por un cine (o algún plan fuera de clase) o establecer contacto visual e intentar decir algo por gestos (si además de entenderos se parte de risa ¡doble punto para ti!).

De 16h00 a 21h00: por el barrio

En el barrio os conocéis todos y eso hace más fácil fijarse en alguien, pero más difícil acercarte a él o ella si ya sois amigos. Nuestra recomendación siempre es tirar de los típicos juegos “prefiesta”. Tanto de atrevimiento (“tienes que dar un beso en el cuello”), como de aceptar lo que nunca has hecho o lo que sí harías. Es una forma de saber qué piensa y de dar a conocer tu opinión. Puedes empezar por preguntar o contestar a “¿Te liarías con alguien de este grupo?” y después dejar caer alguna miradita…

De 21h00 hasta que la noche acabe: de fiesta

Ligar en fiestas | Pixabay

Lo sabemos, las noches en las que sales de fiesta nunca sabes cómo se van a desarrollar. Hay noches en las que acabas haciendo amigos y hablando con un grupo en la discoteca y otras en las que las peleas entre tus friends están aseguradas… Lo que sí sabemos es que existen dos tácticas infalibles para ligar estando por ahí. La primera es la técnica de la mirada. ¿Has localizado a tu objetivo? Entonces la idea es mirarle hasta que se dé cuenta. ¿A que tú sabes perfectamente cuándo alguien te está mirando desde la otra punta del bar? Tu actitud cambia si te interesa o si te parece horrible, así que aquí pasa exactamente lo mismo. Tú estarás mirando al fichaje de la noche y sabrás su respuesta en cuanto se dé cuenta de ello.

La segunda táctica es la de dar conversación. Basta con decir que tu grupo de amigos y tú estáis teniendo una discusión por la edad que aparentáis y que necesitáis ayuda de fuera para saber qué opina la gente. De esa manera comenzaréis a hablar y pedirle el Whatsapp será mucho más fácil de lo que imaginas.