Cuando no tenemos con qué comparar las cosas o no hay una medida para hacerlo pueden asaltarnos las dudas, ¿somos buenos en esto o en lo otro? A la hora de hablar de amantes pasa lo mismo. Nadie nos puede decir al cien por cien lo que es ser un buen amante o un mal amante, nadie puede calificarnos, ni podemos consultar una tabla para saberlo.

Sin embargo, siempre tenemos la preocupación de si lo estaremos haciendo bien o no, si podremos mejorar o cómo podemos comprobar si vamos por el buen camino. Aunque eso es algo subjetivo que siempre va a depender de las personas que tenemos al lado, sí podemos estar atentos a ciertas señales que nos pueden indicar (en general) si se nos da bien eso de "dar cariño". Estas son algunas de las claves:

- Estar atento a los pequeños detalles. Esto no consiste en que alguien te diga lo bueno o malo que eres sino en fijarte en cómo reacciona una persona o su cuerpo cuando estáis juntos. Existen ciertos detalles como, por ejemplo, la piel de gallina, que te indicarán que no vas por mal camino (¡o que tiene frío!)

- No intentes imitar nada que hayas visto. En el momento en el que intentes forzar la situación para imitar algo que hayas visto en una peli, se notará y se perderá la autenticidad. Un buen amante se caracteriza por ser uno mismo, sin imitar y solo sabiendo llevar y dejarse llevar. Haznos caso, eso se nota.

- Hay que ser generoso. Lo sentimos pero nos atrevemos a decir que si alguien no es medianamente generoso en la cama jamás será un buen amante. Parte de esa calificación de "buen o mal amante" viene de cómo te lo pases con esa persona y si no eres generoso con la pareja ni ella contigo... Mal vamos.

- No te avergüences. Hay psicólogos que afirman que existen personas con más capacidad para amar y ser amadas solo por el hecho de aceptarse físicamente. Es decir, si no escondes tu cuerpo, si no dejas que la timidez gane terreno y te centras en otra cosa diferente a esconderte o taparte será una buena señal de que has ganado una batalla y te estás posicionando como un buen amante. Además, preocúpate de mirar a la persona que tienes enfrente a los ojos, eso demostrará que sabes lo que haces.

- Cambia la rutina. Tener una rutina no es malo. Sin embargo, saber cambiarla, improvisar o sorprender (aunque sea de forma simple) es una gran señal en este ámbito. No hablamos de jugársela ni de gastarte mucho dinero en cambiar lo que soléis hacer sino simplemente de variar, cambiar situaciones o tener detalles diferentes. Todo ello te dará más de un punto extra en esto de posicionarte alto en la lista del mejor amante.

- Lo recuerda. Otra de las señales que pueden demostrarte que puedes ponerte la medalla de buen amante es el recuerdo de vuestros encuentros. Si después de pasarlos tu pareja sigue queriendo recordar ciertos detalles o incluso repetir, no hay duda. ;-)