Por un amigo, un malentendido, un pareja o una pelea que se ha hecho cada vez más grande, todos hemos discutido alguna vez con alguien hasta el punto de dejarnos de hablar un poco o bastante tiempo. Sin embargo, hay amistades que merecen la pena. Aquellas en las que piensas cuando te pasa algo bueno o cuando tienes muchas ganas de llorar.

Cuando eres consciente de ese tipo de amistad sabes que no puedes perderlas, aunque hayas tenido la mayor discusión del mundo, necesitas recuperarla y debemos decirte que nunca es tarde para hacerlo pero que hace falta tiempo, paciencia y ganas de recuperarla. Si tienes estas tres cosas, entonces ¡adelante!

- Piensa tú solo un momento. Necesitas tomarte un tiempo para pensar bien sobre qué os separó, qué te molestó y qué le pudo molestar a la otra parte. Intenta recordar detalles y conversaciones porque, a la hora de hablarlo, será importante. Ten en mente qué es importante para ti y qué no tiene tanta importancia.

- Ten claro qué quieres. Si el objetivo es recuperar la amistad no vayas con el armamento cargado para echar todo en cara, sino con el objetivo de solucionar y hablar las cosas.

- Prepara un mensaje. En este caso, lo mejor es ser sincero así que piensa en cómo decirle a esa persona que le has dado vueltas y quieres quedar a hablar las cosas. Si ha pasado mucho tiempo desde el cabreo, puedes escribir algo así como: "pienso que ha pasado el tiempo suficiente para que las cosas se calmen y podamos hablar". Por el contrario, si no ha pasado mucho tiempo puedes escribir: "sé que no ha pasado mucho tiempo pero no quiero alargar más el enfado".

- Queda y pon las cosas sobre la mesa. Debes ser consciente de que, al principio, será algo incómodo puesto que te has peleado con esa persona y las cosas no serán del todo como antes. Pero lo importante es que habéis quedado a hablar. No esperes mucho a sacar el tema. Cuanto antes, mejor.

- Da un tiempo para explicaciones y discusión. Esto llevará un rato pues en esta discusión existen dos partes y las dos siempre creen tener razón. Deja un tiempo para que la parte contraria se explique, dé su punto de vista y cuente cómo ha vivido la situación. Después de tocará a ti e incluso podéis discutir (civilizadamente) en qué cosas estáis o no de acuerdo. Recuerda que, en algo, debes dar tu brazo a torcer igual que él o ella debe hacerlo también.

- Establece los límites. Una vez llegados al punto en el que todo está encima de la mesa, debéis hablar entre los dos cómo podéis arreglar las cosas y sentiros cómodos. Si hay algún límite que establecer para que esto no se vuelva a repetir (por ejemplo, una actitud que moleste mucho) es momento de decirlo.

- Da tiempo. Las amistades rotas necesitan tiempo para curarse. La confianza no se recupera de un día para otro. Da tiempo y no quieras que ocurra rápido pero cuida a esa persona desde el momento en el que lo arregléis para que sepa que tienes intención de retomar la amistad y no quieres volver a separarte de ella.