Una de las sensaciones en el mundo del J-pop tiene 16 años, 13 de ellos dedicados a la música. Mide metro sesenta y acumula 100.000 canciones en su carrera, un número titánico para alguien que no sea como ella: inmortal. Esta artista de alcance planetario luce exactamente igual sobre los escenarios que cuando se subió por primera vez en 2011, y sin pasar por el quirófano.

Lo más curioso es que la chica en cuestión canta muy bien pero no existe como tú o como yo: es un programa de ordenador que canta como los ángeles (para quien le guste el J-pop, claro). Hablamos de Hatsune Miku, una idol virtual que hoy enseñará su arte en Barcelona.

 

El nombre de esta cantante significa "el primer sonido del futuro" en japonés, y el origen de todo viene de la compañía de software Crypton. En colaboración con Yamaha sacó un sintetizador de voz en 2007 (Vocaloid) que se puede descargar de manera gratuita para crear una canción con la voz de Miku.

Gracias a las facilidades de Crypton para utilizar su programa, los usuarios han creado más de 100.000 temas con su voz, amasando una fama internacional que la ha llevado a hacer de telonera a Lady Gaga o incluso a tener reservado un escenario en Coachella 2020.

 

Cuando se sube al escenario (como hará esta noche en Barcelona), Miku no es solo la protagonista bajo las luces: ella misma es una luz. Su representación física no va más allá de un holograma muy currado, que se proyecta sobre una pantalla transparente gracias a la que consigue la sensación de profundidad. Los músicos que la acompañan sí son humanos, pero debe ser complicado seguir al ritmo a una artista que es infatigable cantando y bailando, además de no necesitar pausas para dar un trago de agua ni pasar por el camerino a cambiarse.

 

Desde las 20:30 desplegará todo su saber estar (si es que esto se aplica para alguien que realmente no está allí) frente a una audiencia de 4.500 personas. Recién llegada de Londres y con el Sant Jordi Club como escenario hoy, Hatsune seguirá su gira inmortal hasta que el público ya no la quiera tanto. Y hasta entonces, no envejecerá ni un solo día.