MEJOR IRL

La historia de ViviendoEnLaCalle: de sintecho a nominado en los ESLAND

El streamer comienza 2023 con una vida completamente distinta a la que inauguró 2022, un año que resume como "el mejor de su vida" en un vídeo donde repasa sus mejores momentos. El más destacado, aquel en el que dejó de dormir en la calle.

Jony, alias ViviendoEnLaCalle

Jony, alias ViviendoEnLaCalle @viviendoNLcalle / Twitter

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A Jony, un camarero sin empleo, se le vino el mundo encima cuando entraba en la cuarentena (la de la edad, no la del aislamiento preventivo). Sin poder pagar el piso donde residía y ya con problemas de drogas, pasó de la cama a los cartones, teniendo el cielo como techo. Hasta tres veces pasó por la cárcel, entre robos y trapicheos, hasta que decidió rehabilitarse de la forma más improbable de todas: contando su experiencia vital en Twitch.

Ese fue el comienzo de ViviendoEnLaCalle, el streamer más atípico (y ya es decir) que ha dado el panorama español, cuya historia de superación se ha desarrollado frente a los pasmados espectadores. Si a los creadores de contenido se les acusa a menudo de no salir de casa, Jony no tenía hogar al que volver y ni siquiera un portátil con el que emitir. Lo hacía todo desde el móvil.

 

Según iba acumulando espectadores, su historia se iba popularizando en directos que mostraban las dificultades de los sintecho, algo que le ha generado más de una polémica por intervenciones malintencionadas de terceros. La más infame fue cuando Borja Escalona le acusó de impostor, cuando Jony rechazó tanto pasar la noche en casa del aspirante a youtuber como hacer caso de sus típicas amenazas implícitas.

Lamentablemente, lo del acoso injustificado y las bromas de mal gusto son situaciones que se ha repetido en los últimos días. El canal de ViviendoEnLaCalle ha vivido en directo dos intervenciones policiales en las que su dueño y protagonista ha sido denunciado por amenaza de bomba y mostrar armas, ambos soplos evidentemente falsos. "Ojalá el que lo haya hecho pague el despliegue de estas docenas de policía y también lo haga ante la justicia", decía Jony.

Quitando esos desencuentros, fue en octubre cuando de verdad cambiaron las cosas. Tras mantener una audiencia estable durante meses y hacerse un hueco en Twitch, recibió una generosísima donación de 11.500 euros que le podían apartar definitivamente de los portales ajenos. Con ello pudo dar la fianza para un alquiler digno, y mudarse junto a su inseparable Duna a un piso donde seguir contando su experiencia.

El dinero también fue suficiente para empezar de cero como repartidor, "pagar sus autónomos como cualquier trabajador normal" y encauzarse por un buen camino que se le resbaló durante largos años y del que jamás ha eludido su responsabilidad. "Solo puedo dar las gracias por todo lo que tengo, y mucho es gracias a vosotros", decía en un directo.

Le hemos visto discutir (teniendo él razón) con la Guardia Civil sobre asuntos de tráfico, caerse con la moto sobre una rejilla (por no tener mucha experiencia), discutir con randoms, reírse con otros y hasta ligar con clientas de manera completamente involuntaria. Todo sin abandonar su costumbre de vivir gran parte de su vida en la calle, un mérito que podría reconocérsele con el premio a Mejor Streamer IRL en los próximos ESLAND de Méjico. Desde luego, no conocemos otra historia y dedicación como la suya.

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