A los 24 años Margaret Qualley ya brilla como pocas actrices pueden hacerlo a su edad. La joven norteamericana está labrándose poco a poco una fama de futura estrella, a lo que ayuda su espectacular imagen, la personalidad de los papeles que interpreta y, no vamos a negarlo, un poco de ayuda familiar.

Maggie es hija de Andie McDowell, una actriz muy conocida en los años noventa, y Paul Qualley, un modelo de la misma época, por lo que en los genes ya lleva algo de artista quiera o no quiera. Y vaya si quería: dedicó casi toda su juventud al baile clásico, ese de tutú y el Lago de los Cisnes, lo que le dio una flexibilidad y elegancia envidiables. Pero quizá aburrida de lo clásico como tal, fue elegida para hacer la campaña de publicidad de una marca de perfumes, donde desde luego empieza a marcar a fuego su personalidad pública.

 

El spot/videoclip fue tan famoso que Qualley se pasó ni más ni menos que por El Hormiguero, donde contaba a Pablo Motos los entresijos de la grabación que la catapultó a la fama.

 

Antes de su baile loco para Kenzo, empezó a verse su potencial en la serie The Leftovers, donde hace de la hija del protagonista en el retrato de una adolescente rebelde, inteligente y, cómo no, guapísima. Pero también sensible, preocupada por el mundo y adorable, algo que capturó a Quentin Tarantino para ofrecerle un papel en su última película: Érase una vez en Hollywood.

Videoclips, series, películas de alto presupuesto... ¡y videojuegos! Porque Qualley también es uno de los fichajes estrella de Death Stranding, un inquietante título para PlayStation 4 donde la intérprete también tiene una versión 3D de su figura y cara. Increíble verla en la pantalla sabiendo que es un modelo hecho por ordenador.

 

Tanto trabajo le ha valido su primera nominación al Emmy de mejor actriz secundaria por su trabajo en Fosse/Verdon, otra serie donde encarna, precisamente, a una bailarina. Pendientes de estreno tiene otras pelis con compañeras de reparto como Kristen Stewart, la vampira más famosa del cine en los últimos años con la serie Crepúsculo.

En la vida personal también parece que le sonríe el destino, ya que sale felizmente con Pete Davidson, ex de Ariana Grande. Y con todos los palos que ya ha tocado, desde baile a videojuegos, solo nos queda preguntarnos dónde la veremos en el futuro. Dará igual el medio: seguro que es radiante de éxito.