NO SE CORTA
Marina Rivers responde tajantemente a las críticas de los últimos días: "Me quieren calladita"
Marina Rivers ha publicado un vídeo en sus redes sociales para responder a las críticas que recibe de forma recurrente en distintas plataformas. En su intervención, reflexiona sobre el tipo de comentarios que le dirigen, el cuestionamiento constante de su figura pública y el impacto que este clima tiene en su forma de expresarse.

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Marina Rivers ha decidido poner palabras a una situación que, según explica, se repite desde hace tiempo en su experiencia como creadora de contenido. A través de un vídeo, la influencer analiza el origen y la intención de los mensajes que la desacreditan, la insultan o minimizan cualquier aspecto de su actividad pública, desde sus opiniones hasta su forma de vestir o el tipo de contenidos que publica.
En su reflexión, Rivers señala que muchos de los comentarios que recibe no están vinculados a declaraciones concretas, sino que se extienden a "cualquier situación ordinaria" de su vida. Según explica, se la cuestiona incluso en espacios que no guardan relación con sus posicionamientos públicos, y se recurre con frecuencia a deslegitimar su trayectoria atribuyendo su éxito exclusivamente a su físico. Para la influencer, este tipo de mensajes no son casuales ni aislados.
La creadora sostiene que estas críticas responden a un intento de "disciplinar" su discurso y de disuadirla de expresarse libremente. En sus palabras, el objetivo sería que interiorice que opinar o posicionarse tiene consecuencias constantes en forma de insultos prolongados en el tiempo. Rivers pone como ejemplo comentarios que, asegura, se mantienen durante meses y que resurgen de manera recurrente en redes como X, independientemente del contexto.
En el vídeo, también aborda la dimensión ideológica de las críticas. Afirma que parte de los ataques provienen de sectores que no toleran discursos alejados de sus postulados, y que reaccionan con hostilidad cuando alguien defiende ideas que, en su caso, identifica con los derechos humanos, la dignidad de las personas y la redistribución de la riqueza. Rivers subraya que, pese a tributar al máximo nivel impositivo, sigue defendiendo ese modelo social.
La influencer diferencia entre la crítica política y el insulto personal, y cuestiona la normalización de este último en el debate público. A su juicio, la descalificación sistemática y los ataques personales deterioran la conversación social y trasladan una lógica de confrontación propia del enfrentamiento entre bandos. En su mensaje final, invita a reflexionar, contrastar información y preguntarse por qué quienes se presentan como defensores de la libertad son, en ocasiones, los primeros en intentar silenciar voces discrepantes.
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