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CUANDO EL ALUMNO SUPERA AL MAESTRO

El niño que humilló a su padre en un torneo de Dragon Ball

¿Cuántas veces has oído eso de “¡a cenaaar, deja la consola!”? Y tú siempre con el: “Sí sí, me echo la última y ya voy”. Ni se sabe la de veces. Pero también hay padres de familia que juegan tanto como nosotros… ¡o más!

Dragon Ball FighterZ

Bandai Namco Dragon Ball FighterZ

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Es el caso de Tsuyoshi, un japonés de nueve años al que le gusta mucho Dragon Ball FighterZ. Tanto, que decidió apuntarse a uno de los torneos que se organizan en el Red Bull Gaming Sphere de Tokio. El local es alucinante, lleno de luces, wifi de alta velocidad, con vistas increíbles y se puede pedir comida mientras echas unas partidas, así que Tsuyoshi convenció a su padre para que le dejara ir.

No solo le dejó, sino que también se apuntó al Fighting Tuesday y la competición semanal la disputaron ambos. Resulta que Wasa (así se llama el padre) practica habitualmente con Tsuyoshi, porque también le gustan los videojuegos y cuando llega a casa de trabajar suelen echar unas partidas.

Con el entrenamiento y una dosis de talento natural, Tsuyoshi fue ganando poco a poco sus combates. Es verdad que el Fighting Tuesday prohibió la participación de jugadores profesionales para que los más novatos se animaran a participar, pero aún así el niño demostró a todos su gran nivel de juego. Sobre todo a su padre.

Padre e hijo se cruzaron en la primera ronda de la fase final. Como el torneo no tenía límite de edad, ese tipo de cruces a veces suceden, pero era la primera vez que dos parientes tan cercanos tenían que luchar: era como Son Goku pegándose con Son Gohan en el mundo real.

Podría estar luchando contra su hijo, pero eso de dejarse ganar no entraba en los planes de Wasa. Y Tsuyoshi se sacó de la manga un trío de luchadores que tampoco tenía piedad con su padre. Los comentaristas del evento no paraban de hacer bromas sobre qué pasaría si el pequeño ganaba, pero ambos familiares demostraron su buen rollo cuando el niño le dio una buena paliza delante de las cámaras. Hablamos del juego, claro.

Un abrazo, unas risas, y a seguir jugando. Tsuyoshi no ganó el torneo si bien dejó un buen sabor de boca entre los asistentes por su habilidad y juventud. Y, quizá lo mejor de todo: no tiene que discutir con su familia cada vez que quiera jugar a la consola.

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