Parece difícil innovar en un mercado tan competitivo y antiguo como el de los videojuegos, pero a Google se le ocurrió una idea brillante con la que podría romper las normas del juego: hacer una consola que no tuviera soporte físico. Es decir, solo necesitar una conexión a internet, un mando y una suscripción a su servicio remoto, y hoy es su lanzamiento en España. Desde luego sobre el papel es una propuesta interesante, aunque las primeras impresiones de los que ya la han probado son algo flojitas.

Es el caso de Gene Park, un periodista que escribe de videojuegos en el Washington Post, uno de los periódicos más respetados del mundo. En la redacción tiene una conexión flipante, de esas que cargan los vídeos de YouTube en máxima calidad en un parpadeo, y ni por ahí logró que Stadia funcionara decentemente...

 

"Esta es mi review de Google Stadia en un gif", explica Park en un tuit. En la imagen que acompaña al mensaje se le ve pulsar un botón de salto y esperar casi un segundo para que el juego reaccione... algo que puede parecer pequeño pero que es inaceptable para la inmensa mayoría de gamers.

El periodista también explica que Stadia es un sistema que depende 100% de la conexión, por lo que puede mejorar el rendimiento en cuestión de días o incluso horas. Y aun así, hay gente de otros países que responde a su hilo en Twitter diciendo que los problemas que le da al jugar son mucho peores a los suyos: hasta cuatro segundos de retardo en una prueba realizada en Francia.

 

No hablamos precisamente de lugares como Senegal o Corea del Norte: los países que donde ya funciona Stadia tienen conexiones a internet potentes, por lo que la decepción está siendo bastante grande. Desde hoy mismo puedes suscribirte a este nuevo sistema y probar suerte en unas partidas. Porque tampoco estamos hablando de una compañía cualquiera: Google es casi sinónimo de internet, y seguro que ya está trabajando en que su consola virtual funcione como dios manda.