Por desgracia, no siempre tienes a alguien al lado para los desquites sexuales que te surgen de vez en cuando, y eso no es nada nuevo. La búsqueda del placer individual es más viejo que los SMS (mucho más), pero su aceptación en la sociedad nunca había sido tan alta como en los últimos años.

A pesar de todo, aún quedan lugares ocultos (no pienses mal... o sí) dentro del amplísimo campo de la masturbación, y lleva un tiempo sonando con fuerza el squirting. El término viene del verbo inglés 'squirt', que significa rociar o chorrear en nuestro idioma, y se aplica perfectamente a determinado tipo de eyaculación.

Es un fenómeno relativamente desconocido por los tabúes que hasta hace no mucho rodeaban a este tema, pero cada vez hay menos pudor en compartir las experiencias. "No sabía qué estaba pasando hasta que empapé las sábanas", nos cuenta Jara. "Creía que era algo que solo pasaba durante el orgasmo, y en mi primera vez no fue así. Me dio mucho placer, y todo por un leve roce de mis manos con mi vientre".

Masturbación | iStock

El squirting es sencillamente una expulsión de líquido eyaculatorio en grandes cantidades, y depende de las glándulas uretrales (también conocidas como Skene). Cada persona tiene un tamaño diferente de estas glándulas, por lo que la intensidad del "squirt" puede variar según el caso, y las causas que lo provocan también cambian.

"Tengo una amiga que le da mucha vergüenza hablarlo pero me dijo que era maravilloso", nos dice Alejandra. "Yo quería probarlo pero no tenía ni idea de cómo se hace. Después de un buen rato en la cama me dio por levantarme al frigorífico a beber algo, y al apoyarme contra la pared y rozarme por accidente por abajo, sentí cómo se relajaban los músculos de la vagina y salió un chorro muy grande. Me pasé un rato limpiando, pero mereció la pena".

Jara confiesa que es su manera favorita de alcanzar el placer: "Me tiembla la espalda y las piernas de manera incontrolable, aunque supongo que cada uno lo experimenta a su manera". "Puede ser asquerosito al principio, no sé, a mí se me ha pasado del todo", añade Alejandra.

Aunque no hay un método preciso, la cuestión de controlarlo parece ser cuestión de práctica, y lo mejor es que puede ser tanto en solitario como con compañía. Ya que por suerte vivimos en una sociedad moderna, si quieres hacerlo con alguien de confianza al lado, algo nos dice que candidaturas no te van a faltar. Para gustos, los colores.