¿Cuántas veces te han dicho eso de "hoy fiesta en casa de nosequién"? Siempre has aceptado pensando que se trata de un planazo porque es un ambiente normalmente más cercano, el buen rollo es el predominante y después de todo los vecinos no son los tuyos.

Pero cuando eres tú el que la organiza en casa y piensas que cuando se vaya todo el mundo te toca recoger, lo más seguro es que no te haga tanta gracia tener a gente que quiere estirar la fiesta. Por eso hemos pensado en algunas formas infalibles, medio elegantes y algo locas para que eches a los rezagados.

1- Apaga los plomos de casa.

Puedes fingir que se ha ido la luz y usarlo como excusa para que no funcionen el equipo de música, el aire acondicionado o demás comodidades. Aunque vete a saber, lo mismo tus invitados comienzan a sacar móviles y se adaptan a la nueva situación.

2- Fuegos artificiales (falsos).

Convoca a todos los presentes a que te sigan fuera de la casa porque has preparado un espectáculo de fuegos artificiales. Si se tragan la trola, huye corriendo de vuelta a tu domicilio y cierra la puerta. Rápido, original y efectivo, pero te tomarán por un malqueda.

3- Comienza a limpiar.

Como opción cortarrollos, saca la fregona, ponte un mandil y empieza a recoger las cosas. Es posible que con esta técnica alguien se te una por compasión y además te echen una mano. Además no hay nada como que se te pongan a limpiar al lado para pensar que quizá ese no sea el mejor lugar para estar de fiesta.

4- Pon un documental en la tele.

Y además sube el volumen. Está demostrado que mucha gente ve los documentales para tener ruido de fondo mientras se echan la siesta. Como contras a este aspecto vemos dos: que se te soben en el sofá, o que sea un grupo de culturetas que miren atentamente y debatan sobre el tema del programa. Ahí sí que tendrás un problema.

5- Haz sonar la alarma de incendios.

Método tan eficaz como poco recomendable. Si tienes una alarma de incendios instalada en casa puedes probar a hacer que suene. Como efectos secundarios puedes ganarte la enemistad de tus vecinos, que tus invitados arrasen la casa en la huída y que el rollo se te corte a ti también. Nada, idea descartada, esta no cuenta.

6- Haz una conga que lleve a la calle.

Este puede que sea el más divertido para ti y requiere algo de organización. Haz una conga donde se vayan uniendo poco a poco todos los presentes y dirígela al exterior de tu casa. Si funciona, casi merecerá la pena que lo tengas grabado y lo subas a YouTube para quedar como un genio frente a desconocidos (y como un desconsiderado frente a los invitados). Pero, ¿y las risas que te llevas qué?

7- Comienza a despedirte.

Ve trayendo los abrigos de la gente, a decirles lo contento que te pusiste al verles de nuevo y deseando volver a hacerlo pronto. Todo mientras les acompañas a la salida y cierras la puerta. Si eres lo bastante bueno con ello, es muy recomendable.

8- Actúa de manera extraña.

¿Tienes algún disfraz en casa muy raro? ¿Como cuando te compraste un vestido de luchador de sumo? ¿O una careta absurda? Sácalo del armario y dale una segunda vida. Si te lo pones e interactúas con los presentes con normalidad probablemente pensarán que estás loco y que tu casa ya no parece un lugar seguro.

9- Dile a la peña que la fiesta terminó.

La ponemos la última y debería ir la primera. Con decirle a la gente que hay que chapar, lo mismo te hacen caso y no tienes que romperte la cabeza para ponerle fin a todo. Ya puestos, si son tan amables de hacerte caso, pídeles que te echen una mano para recoger y eso que te quitas.