Cuando una persona se define en redes sociales como “Influencer de garrafón”, sabes que el buen humor es el motor que la mueve. Twitter o Instagram es un territorio donde el “mira qué guapo soy” o el “cuánto sé” es el pan nuestro de cada día, por lo que alguien de la frescura de Anabel Mua es un oasis de cachondeo en el infierno del postureo.

Teniendo en cuenta que a Anabel la tenemos como colaboradora, este artículo te puede sonar a publi gratis y todo lo que quieras, no te lo negamos. Pero es que las risas que genera esta gaditana son incuestionables, más allá de cuando te dice cómo disimular ese granillo que te ha salido en la nariz o cuál es la mejor manera de pintarse en Halloween.

La cuarentena le pilló en Trebújena, su pueblo natal, pero una conexión a internet hace que podamos seguir disfrutando de sus locuras y que ella misma se apunte a los retos que van saliendo en el confinamiento.

Eso incluye ver cómo otros hacen deporte en TikTok mientras se come una rosquilla enorme o apuntarse al #PillowChallenge con el mismo estilo que una Kardashian, pero de Cádiz. Y a mucha honra.

Pero lo mejor desde el cuartel general de esta “influencer de garrafón” están siendo sus directos diarios a través de Instagram. De lunes a viernes se ha metido como rutina contar cómo le va la vida, pero no de cualquier manera, sino vestida de pitonisa, maquillando online a sus amigos o hasta con la presencia de sacerdotes.

 

Es posible que con más de un mes que llevamos de cuarentena y todo el tiempo que todavía nos queda confinados ya estés harto de mirar internet, aunque estarías loco si no le dieras una oportunidad a Anabel y sus directos. Con sus “Tips de mierda como religión” y juerga desde el minuto 1, sus Instagram Live son pura risa. Y también verdades como templos…