Antes de que existiera el Instagrandstanding, Twitter era la red social por excelencia para lanzar indirectas a tu crush: mensajes cortos (antes con límite de 140 caracteres) sin un contexto aparente y que podían parecer indescifrables.

Hoy en día algunos usuarios siguen manteniendo esta forma de comunicarse y no hay más que ver los mensajes encriptados que escribe Rosalía y que traen de cabeza a sus seguidores. Otro cantante que sigue esta tendencia es Bad Bunny, el posible destinatario de las indirectas de la reina del Tra-trá.

Con motivo del lanzamiento de su nuevo disco 'YHLQMDLG', el ‘conejo malo’ ha estado escribiendo algún que otro mensajito que ha desconcertado a sus fans. Porque sí, Bad Bunny sabe perfectamente qué es lo que está haciendo y le gusta que sus seguidores se tiren de los pelos intentando averiguarlo.

Ahora, San Benito ha explicado en un vídeo para su cuenta de Twitter qué es lo que se esconde detrás de alguno de estos mensajes que parecen no tener sentido.

 

Al inicio del vídeo le hace un guiño al universo creativo de ‘Yo hago lo que me da la gana’ y aparece con el mismo pasamontañas blanco con orejas que el niño que protagoniza sus videoclips.

 

La respuesta de Bad Bunny es que se siente que el cinturón lo acoge: “a veces uno se siente tan solo que no te queda otra que coger el cinturón y ponerlo así y dormirte encima de él”

 

Este tweet tiene un trasfondo que muchos de sus seguidores comparten: “Yo creo que el amor que siento por la pizza es un amor que no se comparar con el amor que siento por nada más ni por nadie más en el mundo. Es unión que hay entre yo y la pizza”.

Aunque ha confesado que lleva meses sin poder probar bocado ya que según él ha “engordado mucho”.

 

Tranquis, no le estaba dando un ictus ni ningún otro tipo de ataque. Se trata de algo tan simple como el estribillo de la canción ‘Kulikitaka’ de Toño Rosario, bastante popular en latinoamérica.

 

Por último cuenta cómo fue el verano en el que estaba empezando en la música y todavía podía permitirse el lujo de bajarse descalzo del coche a cazar Pokémons con sus amigos.