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Increíble pero cierto

Cuando tu mascota es más lista que tú

¿Te imaginas a un loro cantando “cucurrucucú Paloma” o a un perro sordo aprendiendo el lenguaje de signos? ¿No? Pues, a pesar de ser algo fuera de lo normal, pasa (y más de lo que pensamos).

Perro lector

Getty Perro lector

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Las mascotas no están durmiendo todo el día por raro que parezca y hay algunas que se salen a cada paso que dan. Tienen habilidades innatas o aprendidas gracias a sus cómplices amos, con los que se entienden a la perfección.

 

Encontramos un ejemplo en el cachorro de perro Ivor, un terrier sordo de diez meses que ha tenido ya cinco dueños diferentes: todos le rechazaron hasta que acabó en un centro de acogida y ayuda de animales que sufren abandono. Pero fue ver a Ellie Bromilow, una mujer enamorada de los animales, y ambos se entendieron a la primera.

A Ellie no le preocupó lo más mínimo su pasado, porque además en el centro ya le habían enseñado algunos signos. Ahora se llevan que parecen siameses y Ellie le enseña a Ivor nuevos signos. De momento conoce “túmbate” y “agáchate”.

 

Este loro cantando la famosa canción mexicana “cucurrucucú Paloma” es lo más gracioso que vas a ver hoy en Internet. Se llama Pancho y no sólo canta, sino que imita la voz y las risas de su dueño. Sobre todo las risas… ¡que también te va a sacar a ti seguro!.

 

Los elefantes son animales que tienen tres veces más neuronas que nosotros y su cerebro pesa más de cinco kilos. No es de extrañar que sean inteligentes, sobre todo con los números, que coordinan bastante bien.

Pero hay una cualidad que solo este elefante de Tailandia llamado Suda es capaz de hacer. Pinta que ni Picasso inspirado, es una maravilla. Si ves en el vídeo parece que se está haciendo un selfie con un pincel. Pronto en las mejores galería de arte y si no, al tiempo…

Pulpos, monos, osos... nos podríamos tirar todo el día poniendo ejemplos de animales que en algunas ocasiones superan a más de una persona humana con horchata en las venas. Así que, si te cruzas con cualquier animal, ¡salúdalo!; puede que incluso se atreva con una pelea de gallos.

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