Para la inmensa mayoría de los habitantes de la tierra, esta es la primera vez que nos enfrentamos a una crisis sanitaria de la magnitud de la del coronavirus. En ocasiones anteriores, cuando otras plagas atormentaron a la población, la religión sirvió de refugio para millones de personas, algo que no ha cambiado en el siglo XXI.

Lo que no tenían en tiempos de la peste era Instagram, que ahora sirve para que muchos sacerdotes puedan celebrar los sacramentos online. Sin embargo, no todos dominan las redes sociales como los usuarios habituales, y sin querer algunos de ellos se han metido en un pequeño (pero divertido) lío.

 

El tuitero Gavin Shoebridge fue el primero en detectar una homilía de lo más colorida. Se trata de un sacerdote italiano desde su parroquia, y mientras oficia una misa activa sin querer los filtros integrados en la plataforma. Así, se disfraza involuntariamente de astronauta, guerrero o sicario, lo que ha provocado que tenga siete millones de visitas en dos días. Hay incluso quien ve otra cosa en el primer fotograma del vídeo…

 

Malpensados aparte, el suceso se ha replicado 24 horas después cuando otro cura ha intentado comenzar una retransmisión. Sin saber que los filtros los había activado él por error, el religioso se queja de la situación amargamente: “Algún gracioso me está gastando una broma. No es momento para bromas”.

 

La verdad es que es complicado aguantarse la risa viendo cómo le aparecen ojos gigantes o cascos de robot mientras pierde la paciencia. Pero en nuestro país también tenemos ejemplos de divertidas misas online, esta vez sin filtros.

 

El párroco Arroyo de la Cruz, en Cáceres, aprovechó las bonitas vistas que hay en el tejado de su iglesia para emitir una misa que también ha dado la vuelta al mundo. Estamos seguros de que gracias a esta iniciativa ha llegado a muchísima gente que no pisaba una templo en años. ¿Quizá estamos frente a una nueva forma de predicar?