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USABA FACEAPP

Destapan a una influencer motera que en realidad era un hombre de 50 años con filtros

Un programa de televisión japonés descubre que detrás de la cara más 'kawaii' sobre dos ruedas es un deepfake como la copa de un pino. La influencer no ha tenido reparo en reconocer el engaño.

El deepfake de Azusa

@azusagakuyuki / Twitter El deepfake de Azusa

A día de hoy -con toneladas de bulos, deepfakes y trolas en cualquier rincón de las redes- no deberíamos sorprendernos cuando descubrimos que alguien en internet dice ser quien no es. Ni por esas dejamos de alucinar cuando escuchamos historias como la de Azusa Gakuyuki.

 

Por alguna razón, el sector de las motos es mayoritariamente masculino, así que ver a una chica a lomos de potentes máquinas de dos ruedas se convirtió en una estampa exótica en territorio japonés, donde Azusa subía con mucha frecuencia fotos. De hecho sigue dando consejos para hacer ajustes mecánicos y sacar el máximo partido a los motores.

 

Los trucos estaban escritos al más puro estilo 'kawaii' (un término que se puede traducir como una mezcla entre 'mono' y 'ñoño') con sus emoticonos y toques siempre positivos. Nadie podía imaginarse que detrás de sus brillantes sonrisas y espectaculares motos había otra persona.

La sospecha surgió entre sus seguidores cuando en una de sus fotos se veía a un tipo con gafas en el retrovisor. La observación llegó hasta el programa de televisión Monday Late Show, que comprobó que detrás de Azusa estaba Souya, un motero de 50 años.

 

El influencer, residente en la región de Ibaraki y "amante de la isla de Hokkaido", no tuvo problema en reconocer que utilizaba FaceApp para tener la apariencia de una chica. "Nadie quiere ver a un tío", explica al programa, después de comparar los 'me gusta' de sus publicaciones antiguas con las que subía caracterizado como Azusa.

 

Aprovechando su pelazo, Souya subía fotos en actitud kawaii, y de hecho ha triplicado sus seguidores desde que se supo del engaño. Un subidón de fama que no le ha impedido seguir publicando como si tal cosa, incluso después de confesar su secretillo.

 

Lo malo de todo esto es que hace que nos preguntemos si algunas de las cuentas que seguimos son de gente de verdad. Quién sabe, quizá dentro de nada descubriremos que ese guaperas que sube fotos en trineos tirados por huskies o esa modelo posando en playas de agua blanca en realidad son señores en busca de likes. Estamos como para fiarnos..