La quedada en el Área 51 para obligar al gobierno de Estados Unidos a enseñar al mundo que tiene alienígenas es una mezcla entre cachondeo y ciencia ficción, eso lo sabemos todos. Y aun así, hay gente que se toma muy en serio las teorías más descabelladas. De hecho, muchos grupos amantes de las conspiraciones se han tomado la molestia de intentar demostrar cosas que, sencillamente, parecen demasiado absurdas para ser reales. Y en el camino se han dejado un buen montón de dinero. Aquí van unos cuantos ejemplos.

1- Terraplanistas se gastan 15 000 euros en demostrar que tienen razón.

Bob Knodel, un terraplanista famoso en YouTube, dice que la tierra tiene forma de tarta y es tan plana como una línea recta. De hecho, defiende que vivimos en una cúpula gigante cuyos límites son unas montañas altísimas de hielo, y que todos los viajes al espacio son una farsa.

¿Curioso o triste? Más allá de que la ciencia haya demostrado desde hace siglos que la tierra tiene forma esférica, llama la atención la idea que se le ocurrió a Bob para demostrar que tenía razón. Y esa idea costaba 15.000 euros. Es el precio de un giroscopio, con el que pretendía calcular que, si la tierra estaba rotando sobre sí misma cada 24 horas, eso significa que cada hora tiene que girar 15 grados. Lo mejor de todo es que tiene razón, y el giroscopio perfectamente ajustado le permitiría comprobar que nada giraba y que todo formaba parte de un plan secreto para engañarnos.

El experimento salió bien por un lado y mal por otro: bien, en el sentido de que efectivamente registró un giro de 15 grados cada hora; mal para los promotores del experimento, que argumentaron que el dispositivo podía estar trucado y no se creyeron los resultados del mismo. Con lo bien que me vendrían a mí 15.000 euros...

2- Un periódico inglés se gastó un millón de euros intentando capturar al Yeti.

Tenemos que empezar con un plot twist: el Yeti existe, pero es un oso del Himalaya y no el monstruo que todo el mundo se imagina. Aun así, resulta que el periódico Daily Mail se gastó en 1954 un montón de dinero en una misión para capturar al hombre de las nieves. Contrataron a científicos, exploradores y habitantes de la cordillera para encontrar al bicho, y se pasaron allí 15 semanas. A ti te damos tres oportunidades para que adivines que encontraron allí.

Evidentemente, nada de nada. Uno de los miembros de la expedición se trajo lo que decía que era un trozo de yeti, pero resultó ser un hueso de cabra cuando lo llevaron a analizar.

3- Un hombre recaudó un millón de euros para encontrar al monstruo del lago Ness

Adrian Shine se pasó años buscando a Nessie, como algunos llaman a la criatura que supuestamente habita en el lago escocés más famoso, y la tarea acabó consumiéndole. A través de una recaudación pública, consiguió una montaña de dinero para desplegar una flota de 24 barcos equipados con sonar para rastrear el inmenso lago Ness. Lo llamaron operación Deepscan y con ese poderío nada quedaría fuera del alcance de rastreo.

Miles de seguidores siguieron durante los últimos años de la década de los ochenta los avances de esta iniciativa. Cientos de periódicos y decenas de cadenas de televisión se desplazaban habitualmente a la zona, pero las novedades eran tan escasas como decepcionantes: un banco de salmones, trozos de piedra con formas peculiares... pero nada de dinosaurios. ¿Se había escapado Nessie otra vez? ¿O es que directamente no existía?