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MASK PARTY

Mascarillas: las mejores anécdotas y las historias más absurdas

El complemento por excelencia de las últimas temporadas nos ha llevado a muchos a observar toda clase de situaciones divertidas. Aquí te las reunimos.

Hay situaciones un poco ridículas con la mascarilla como protagonista

Pixabay Hay situaciones un poco ridículas con la mascarilla como protagonista

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Puede que las restricciones se hayan ido levantando poco a poco, pero hay una que sigue con nosotros y que ha dado para más anécdotas que ninguna otra: la mascarilla. Tener que llevarla allí donde vayamos ha hecho que nos encontremos en situaciones de lo más cómicas, y que han dado para tuits de los que te arrancan una sonrisa.

 

Durante varias semanas, El Canto del Loco ha sido tendencia en redes por las idas y venidas en torno al tema de si regresarían o no a los escenarios. Aunque finalmente el mismo Dani Martín haya confirmado que no se volverán a dejar ver como banda, la nostalgia ha llevado a muchos a hacer pequeños tributos con versiones actualizadas de su tema más popular.

 

Otra que ha dado mucho que hablar ha sido Greta Thunberg, la activista ecologista, al dejarse ver durante uno de sus discursos con un micrófono enfundado en una mascarilla. Si es quirúrgica, y protege de dentro hacia fuera… ¿Acaso el pobre micro tenía miedo de pillar el virus? Porque, desde luego, no protegerá a nadie que lo utilice después de ella.

 

Hay quien le ha cogido el gustillo a ir con mascarilla por la calle, aunque parezca mentira. Es una forma efectiva de ocultar la identidad si te cruzas con tu ex, y también sirve para tapar algún grano explosivo que haya decidido hacer su gran aparición esa mañana. Utilidades, desde luego, las hay de todo tipo; además de la evidente protección de la salud propia y ajena, claro está. Pero las ocurrencias de los tuiteros son mucho más divertidas.

 

Luego están los que no pueden más con la vida, y estallan. Y para quedarse aún más a gusto, estallan por Twitter; para deleite de usuarios exploradores, como nosotros, que se cruzan con sus rabietas.

 

No sabemos cuántas historias más escucharemos sobre las paradojas de la mascarilla, pero desde esta redacción tocamos madera para que no tengamos que oírlas durante mucho tiempo. Es lo que toca.

 

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