Mucho se ha escrito del niño payés y su “hostia pilotes”, un meme que deja en anécdota la parte malsonante para convertirse en la expresión máxima de felicidad, y aun así nos da la impresión que es un tema al que todavía le queda mucho, muchísimo recorrido. Twitter se encarga de recordárnoslo.

 

Es una frase hecha que no entiende de edades, de géneros ni de estatus social, ya que la puedes escuchar en conversaciones cultas, entre chavales o ver cómo la escribe Dani Martín, el vocalista de ‘El Canto del Loco’, como una broma en su Instagram.

La frase original es “¡Hòstia, pilotes! ¡Oh, que són de bones! ¡M'encanten!”, y la pronuncia Miquel Montoro, un chaval de 14 años con una peculiar soltura frente a las cámaras. Las pilotes son un plato típico de Mallorca, básicamente unas albóndigas de toda la vida con salsas que varían en función del cocinero.

 

Independientemente de dónde vengan las pilotes, Miquel se ha ganado el corazón de Twitter, que le homenajea a diario en multitud de formas artísticas. Quizá la más sorprendente es la cuenta que solo tuitea “hostia pilotes” en bucle y a diario. 23.000 seguidores certifican que los pilotes están de moda en la plataforma.

 

Y al echar un vistazo en redes te encuentras hasta a deportistas celebrando sus victorias con la frasecita que, por cansina que suene, todavía no se ha agotado y va camino de convertirse en himno.

 

¿Cómo si no iba a salir hasta una versión del vídeo como si estuviera dirigida por David Lynch? El director de Twin Peaks, con lo raruno que es, seguro que se atrevería a hacer una versión de los pilotes. Y quedaría como algo así:

 

Por cierto, Miquel lleva tiempo como referencia para youtubers de la talla de TheGrefg, a quien le dedicó un saludo personalizado. Siguiendo su tono malsonante pero cercano, hasta se permitió llamarle calvo. Una tomadura de pelo que no podía llegar en un momento más inoportuno...

 

Podemos garantizar que llegará un momento en el que los pilotes estén más pasados de moda que JPelirrojo, pero también estamos seguros que ese momento todavía no ha llegado. Y Miquel todavía puede darnos más joyas…