Rosalía se ha despedido del disco que la ha posicionado, entre otras cosas, como la artista española más escuchada a nivel internacional en Spotify.

Dice adiós así a su segundo trabajo, 'El Mal Querer', con un último concierto en Madrid en el que más de 15.000 personas tocaron las palmas a golpe de tra-trá. Nadie quería perderse el codiciado espectáculo de la cantante catalana, tal y como se pudo comprobar cuando las entradas se agotaron a los pocos minutos de ponerse a la venta y la polémica que surgió entorno a las reventas de estas.

Coreando las canciones de ‘Malamente’, 'A Palé' o ‘Pienso en tu mirá’ se encontraban celebridades de la talla de Pedro Almodóvar, director de la película ‘Dolor y Gloria’, en la que la cantante participa; Rossy de Palma, que presta su voz al tema ‘Preso’ (Capítulo 6: Clausura); Mario Casas junto a su hermana Sheila y Palomo Spain, el diseñador de muchos de sus trajes.

Con tanta gente alrededor de Rosalía expectantes para acercarse a ella y felicitarla o hacerse una foto en el backstage, es normal que la cantante se sintiera abrumada y más después de tantas emociones como las que supone clausurar una gira. Es aquí donde la joven vivió uno de sus momentos más embarazosos.

Entre los asistentes se encontraban también autoridades del gobierno como el Ministro de Cultura y Deporte, José Girao, frente al que Rosalía se quedó en blanco y pidió auxilio porque no sabía quien era. Ha sido la cuenta oficial de este ministerio la que ha compartido el divertido lapsus en Twitter.

 

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