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"MY DICK IS PERFECT"

Sweet Anita: la streamer con síndrome de Tourette que triunfa en Twitch

Una creadora de contenido afectada por el trastorno psiquiátrico conciencia con mucho sentido del humor sobre su enfermedad, mientras gana seguidores por miles.

"Perdón por los insultos", avisa antes de sus streams

Sweet Anita / Twitch "Perdón por los insultos", avisa antes de sus streams

Imagínate que jugando a Among Us, siendo el impostor y tras haber convencido al resto de la tripulación que otro jugador es el asesino, sueltas involuntariamente -y a grito pelado- "gracias por no echarme a mí, pringaos, ahora os voy a matar a todos". Ese es el día a día de Sweet Anita.

La streamer británica lleva unos meses petándolo en Twitch y YouTube gracias a cómo se toma la enfermedad que padece. Se llama síndrome de Tourette, y provoca algunos tics incontrolados (en su caso un sonido con la boca y guiñar compulsivamente el ojo) además de muchas veces decir lo que se le pasa por la cabeza sin ningún tipo de filtro.

 

En el mundo youtuber anglosajón es muy famosa por magnética voz y sus salidas de tono tipo "my dick is perfect", que seguramente no necesite traducción. Frases como "Tengo Tourette y pido perdón por adelantado si os trato de zorras... ¡SOIS UNAS ZORRAS!" suenan totalmente distinto cuando ves que Anita se arrepiente de sus palabras nada más decirlas.

 

Pero el caso es que no puede controlarlo, y ha decidido aceptarlo como una parte de su vida. "Cuando empecé a hacer stream, no sabía lo que molaba dentro de Twitch ni entendía por qué la gente seguía las cuentas más importantes", explica, "así que simplemente me puse a jugar consciente de mis limitaciones".

 

En sus redes suele poner un aviso de que su contenido puede herir la sensibilidad de sus espectadores, aunque la cosa no le está yendo nada mal. Suma dos millones y medio de seguidores entre YouTube y Twitch, y sus clips se comparten de manera viral por una mezcla de curiosidad sobre cómo funciona su dolencia, y por el cachondeo con el que se lo toma.

 

No todo son insultos y risas: el pasado verano aprovechó lo de no tener pelos en la lengua para denunciar que las streamers femeninas sufren un acoso exagerado. "He empezado a trabajar con miembros del gobierno para que las leyes al respecto de los stalkers sean más duras". Sus tuits al respecto han tenido un apoyo espectacular en redes.

 

Mientras conciencia sobre su profesión y el trastorno que le ha cambiado la vida, aprovecha para también pasárselo bien y explicar que lo suyo tampoco es tan grave. "Cada oportunidad que tengo para explicar mi problema es un momento en el que creo que construyo para que el mundo sea más seguro para gente como yo", dice en su stream. "Es un privilegio agotador, pero un privilegio después de todo".