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Disparate muy caro

Un youtuber ruso quema su Mercedes de 200.000 euros (y lo hace a propósito)

Mikhail Litvin pretendía denunciar el trato que supuestamente le habían dado en un concesionario de la manera más descabellada y bruta que hemos visto en YouTube. Y lo peor es que no es el único.

Litvin contempla su coche arder

ЛИТВИН / YouTube Litvin contempla su coche arder

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"Es mi dinero y hago con él lo que quiero" es un argumento que seguro que has oído alguna vez a un colega que tiene algún vicio raro o que se gasta demasiada pasta en cosas que tienen poco sentido. Sin embargo, seguro que no conoces a nadie capaz de quemar el dinero con tanta facilidad como Mikhail Litvin.

En la plataforma de vídeos firma como Litvin, y su contenido está centrado en opiniones y reviews sobre coches. Rondaba los cuatro millones y medio de suscriptores a principios de octubre, pero va a terminar el mes por encima de los cinco. ¿La razón? Su increíble capacidad de despilfarro.

 

Igual que hemos visto a AlphaSniper o Nil Ojeda chulear de carro nuevo, Litvin hacía lo mismo hace poco más de un año cuando se compraba un bólido de infarto: el Mercedes AMG GT 63 S. Cuando un coche tiene muchas letras sabes que vale mucha pasta, y en este caso supera los 200.000 euros.

El caso es que desde que se lo compró, el youtuber moscovita estaba teniendo muchos problemas de fiabilidad, o eso dice él. Asegura que lo llevó al taller cinco veces, y que en cada ocasión "le han dado excusas para no arreglarlo" y tenerlo en cada visita varias semanas sin encontrar el problema. A través de sus redes denunció en varias ocasiones la situación, antes de llegar a una conclusión que dejó a sus seguidores alucinados.

No sabemos si cinco visitas al taller son como para tirar la casa por la ventana, pero el caso es que Litvin lo tuvo claro: "He pensado mucho qué hacer con mi Tiburón después de mis problemas con Mercedes. Creo que la conclusión es QUEMARLO". Toma ya.

 

En el vídeo (con 12 millones de visitas cuatro días después de subirlo) no habla, solo recuerda los buenos momentos que vivió con su Tiburón para rociarlo con gasolina y hacer que arda en mitad del campo. Una salvajada que, de manera totalmente ilógica, le ha ganado un montón de seguidores. Y eso que acaba marchándose en un cacharro con varias décadas a sus espaldas.

Algo nos dice que mientras se alejaba del escenario del crimen no estaría muy contento, y por mucho suscriptor que haya ganado, lo va a tener difícil para volver a hacer 200.000 euros así como así. Lo peor de todo es que el disparate no es único en su país ni en su profesión.

 

Hace un casi un año un compatriota suyo lanzaba desde un helicóptero otro Mercedes similar, que también se quejaba del servicio post venta. En vez de un cochazo, nosotros dejamos caer una pregunta: ¿de verdad era necesario?

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