50TOWN

Entrevista a Rubén Pozo: "50Town nació para quitarme de en medio la crisis de los 50"

Entrevisto a Rubén Pozo en las oficinas de La Trinchera para hablar de su último disco. El legendario rockero madrileño nos cuenta todo de 50Town, el proceso de composición, la despedida de Sabina, la muerte de Robe Iniesta, los discos de Leiva y Sidecars y como ha sido trabajar con Ricky Faulkner.

Entrevista a Rubén Pozo

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Rubén Pozo ha vivido en 2025 uno de los mejores años de su carrera, afrontando la entrada en los 50 con optimismo, lejos de cualquier crisis y con un puñado de canciones bajo el brazo. El que fuera guitarrista de Pereza ha publicado su quinto disco en solitario, 50Town, un trabajo que funciona como autorregalo vital y artístico, producido por Ricky Faulkner, y que ahora está presentando en directo por toda España junto a su banda, Los chicos de la curva.

Un año especialmente simbólico en el que su nuevo álbum ha coincidido en el calendario con los lanzamientos de Leiva y Sidecars, sus compañeros de generación y "hermanos" musicales, y también con la aparición del documental sobre su primera banda, Buenas Noches Rose, cerrando así un círculo que conecta pasado, presente y futuro.

Recientemente me senté con Rubén Pozo en las oficinas de La Trinchera, en Carabanchel, para charlar sin prisas sobre su llegada a los 50, la química creativa con Ricky Faulkner en el estudio, los discos de sus compañeros de viaje, la pérdida de referentes como Robe Iniesta y la despedida de los escenarios de Joaquín Sabina, entre otros muchos temas que atraviesan una conversación honesta, luminosa y profundamente musical.

¿Por qué el título del disco 50Town con ese juego de palabras?

Rubén Pozo: Esto es porque el rock and roll, a partir de los Beatles, que no es escarabajos tampoco, no se escribe Beatles, no beat beat. Pues el juego de palabras es algo que está ahí, ¿no? A Wamba buluba, Balan bambú, Beatles, 50Town.

Se ve como un disco de darle una patada a la crisis de los 50

Rubén Pozo: Claro, bueno, pues sí que empezó con una crisis. Empezó con yo con 48 años, ahí sí. Una tarde sintiéndome moíno y de bajón porque en un par de años me iba a convertir en un cincuentón. Entonces dije cincuentón, digo ah, 50Town. Voy a llegar a la ciudad de los cincuentones, a cincuentón no.

Y entonces ya eso me hizo gracia, cogí el cuaderno, cogí la guitarra e hice esa canción. Hice la canción de 50 años y de alguna manera me quité de en medio la crisis de los 50. Entonces es eso, es una canción así, bueno, pues realista pero optimista también. Tan optimista que hay un verso en el estribillo que dice "a mitad de la partida y aún con vidas", y teniendo 50 años y con ser que estás en la mitad, pues eso ya es optimista.

Y entonces ese fue el punto de partida. Nada más hacer la canción me gustó tanto que pensé que el siguiente disco se iba a llamar 50Town y que iba a ser un autorregalo para mí por llegar al medio siglo de vida.

Tienes una canción llamada Los que ya no están. ¿Quiénes son los que ya no están?

Rubén Pozo: Bueno, pues Los que ya no están, coincido contigo, es de mis preferidas, pero no me lo suelen decir como lo dices tú así. Y bueno, empecé hablando de lo… bueno, es un homenaje a la guitarra, ¿sabes? A ese instrumento, ese cacho de madera con pelos de metal que a mí me ha hecho tan feliz, que me consuela cuando no tengo a nadie cerca con quien hablar.

Como dice la canción, cuando no tengo a quien contarle las cosas, cuando no tengo con quien hablar y estoy perdido, me agarro a una guitarra. Es mi tabla de náufrago, a la que me agarro cuando no tengo un bote cerca y ha habido un naufragio de mi barco.

Y bueno, pues pienso en los que ya no están, guitarristas que a mí me han influenciado mucho, pero ya aparte de por lo artístico, los que su forma de tocar la guitarra a mí me calman, me hacen más feliz la vida y me animan a seguir. Pues no sé, como Jimi Hendrix, como Antonio Vega, como Robe Iniesta, que quitando lo letrista que es y todo esto, a mí es un guitarrista que me gusta un montón.

Porque es de estos guitarristas de la primera época, de "Tú en tu casa, nosotros en la hoguera", que él era el guitarra solista, yo creo, y me gusta mucho por dónde pasa. Sus punteos son muy cantables. Chuck Berry.

Y luego ya, a partir de ahí, también me acuerdo de los que ya no están de mi vida: a mi padre, a mi tío, a mi amigo Jorge Tomás, etcétera.

¿Cómo has vivido la pérdida reciente de Robe Iniesta y Jorge Martínez?

Rubén Pozo: Cada vez va a haber más los que ya no están según pasa el tiempo. Yo la escribí, no pensaba en Robe Iniesta o en Jorge Martínez, pero ahora las circunstancias han hecho que sean parte de esa canción también.

A mí uno de mis grandes méritos es que me guste tanto Extremoduro y se note tampoco en lo que hago. No he querido hacer nunca algo continuista o que se parezca a esto, pero sí… Para mí, cuando la gente dice Extremoduro y tal, sí, porque me recuerda al calimocho de los 90 y con los colegas ahí de pedo con el calimocho. Para mí Extremoduro era algo que escuchaba en soledad, ¿sabes?

No era algo relacionado con el Viña Rock y con calimocho. Pero ese es mi pedo personal, que no tiene por qué ser compartido. Yo tengo una manera especial de acercarme a determinadas músicas y determinados grupos que no tienen por qué ser la habitual.

Yo nunca he comprado el argumento este de "el calimocho, los 90, Extremoduro, no sé qué". Para mí era una cosa de escuchar en soledad y analizando lo que me decía ese tío.

¿Cuál es tu canción favorita de Robe?

Rubén Pozo: Bueno, pues cantidad. Yo soy de la primera hornada, quizá por generación. Soy de "Tú en tu casa, nosotros en la hoguera", soy de "Somos unos animales", "Dónde están mis amigos", que me parece un disco que se nombra poco cuando se nombra a los grandes discos de Extremoduro.

La Pedrá, no sé. Soy sobre todo de ese momento. Pero bueno, era tan bueno que es difícil escoger un disco. Yo creo que son todos grandes discos.

También se bajó de los escenarios Joaquín Sabina. ¿Cómo te ha influido?

Rubén Pozo: Bueno, sonaba porque yo lo ponía. Yo creo que en la música los oyentes se dividen entre los que las letras les importan y los que les da igual. A mí la letra es esencial en una canción.

A mí, mira qué bien suena esto, mira qué buena música… Si no me está contando una canción, yo no necesito que alguien sea un músico superlativo. De hecho, se da mucho esta paradoja: hay gente que no son grandes instrumentistas o grandes cantantes, pero tienen el don de la canción. Saben cuatro acordes y con cuatro acordes hacen la magia.

Yo soy de ese tipo de artistas, son los que me gustan. Y es evidente, si alguien dice "a mí no me gusta Joaquín Sabina", hay gente que lo dice porque no le cae bien o no le cuadra políticamente. Eso da igual. Si no te parece un genio de la canción Joaquín Sabina, no eres de mi equipo.

No entiendo cómo escuchas tú la música. Lo mismo que con Robe. Si alguien dice "es que era muy guarro", yo digo: si no conectas con esto, no conecto nada con tu cabeza. No sé de qué manera escuchas tú las canciones, pero te aseguro que no es de la misma manera que las escucho yo.

En 2025 sacasteis disco a la vez Leiva, Sidecars y tú. ¿Qué pasó?

Rubén Pozo: Bueno, lo primero, agradecer a Juancho sus palabras, que me hicieron mucha ilusión. Yo también estoy muy enganchado con Everest, me gusta un montón, me está haciendo mucha compañía. El nuevo disco de Sidecars, el de Leiva también, Gigante.

Nos mandamos mensajes todos entre los hermanos y yo, nos decimos cosas bonitas. A mí me parecen unos trabajos fantásticos los que han sacado. Me parece fantástico el mío, 50Town. Para mí siempre el último es el mejor, porque realmente si no me parece el mejor no lo sacaría.

Pero agradezco que esto sea algo más allá de que lo diga yo, que lo diga otra gente, y en este caso gente que son hermanos, amigos, compañeros. Me llena de ilusión que lo veas así.

Y bueno, en la Alameda coincidimos una generación de gente que estábamos locos por la música. Nos bajábamos guitarras al parque. La gente se tomaba los litros en el parque en los 90, se bajaba el loro, y nosotros aparte de los litros y el loro nos bajábamos guitarras españolas, chuchurrías, y compartíamos lo que sabía cada uno.

Aprendíamos el acorde desconocido que sabía otro, tú le enseñabas a otro el acorde que le faltaba. De alguna manera compartimos nuestra rudimentaria sabiduría musical que teníamos en esa época.

También salieron dos documentales de Leiva y Buenas Noches Rose

Rubén Pozo: Bueno, ya había grupos en la Alameda antes de Buenas Noches Rose, Cantalarana y Sexamilia, y más que no conoceré porque eran generaciones anteriores.

Pero sí, también ha coincidido eso de los documentales: el de Leiva y el de Buenas Noches Rose. Tengo que decir que el de Buenas Noches Rose no lo ha hecho la banda, lo han hecho un par de fans que no eran ni hermanos ni familia nuestra, y que por puro fan han tirado para adelante esa historia.

Y eso es lo bonito de ese documental, de "¿Quién cojones son Buenas Noches Rose?", que lo han hecho un par de fans, al margen de la banda, al margen de nosotros.

¿Es un disco claramente más positivo y esperanzador?

Rubén Pozo: Pues me gusta que lo veas así. No es premeditado. Las canciones, a veces si estás de bajona haces una canción de bajona, si estás más animado o esperanzado haces una canción más en ese plan.

Yo quería un disco de sábado por la mañana, sin haber salido hasta las ocho de la mañana la noche anterior. Algo de levantarse a las 09:30 un sábado de invierno, con frío pero con sol, desayunas, igual vas a comprar unos churros para la family y te tiras toda la mañana escuchando música en casa.

A mí me parece un disco en ese plan, 50Town. Tiene también sus sombras, pero creo que predomina la luz. Coincido contigo, Juan. No ha sido algo pensado, han entrado las mejores canciones. Yo creo que hay un 60% soleado y un 40% más en la sombra, pero efectivamente gana la luz.

¿Cómo fue trabajar con Ricky Falkner como productor?

Rubén Pozo: Me gusta mucho como persona, me ha cautivado como ser humano. Ha tenido mucha mano izquierda con todos los músicos en el estudio. Él es gran músico y sabe muy bien por dónde va cada músico, les tiene muy pillados y tiene muy buen radar.

Ha hecho un equipo de trabajo increíble. Grabamos el disco en Casa Murada, en Tarragona, en seis días lo hicimos todo por completo y fue una experiencia maravillosa.

A mí me ha pillado en un momento ya… no sé de qué número de disco es este. Llevo 30 años, desde que salió el primero con Buenas Noches Rose en el 95. Yo llego a 50Town con Ricky muy relajado, muy "tú mandas, tío".

Dijo dos cosas musicales que me parecieron que tenía toda la razón del mundo y dije: este tío, lo que tengo que hacer es dejarme llevar y que él dirija la grabación.

Cuando me llegaron las mezclas dije que estaba todo ok. Me dijo "¿no quieres cambiar algo?". Dije no, para mí está genial. Él y el mezclador, Jordi Mora, se quedaron descolocados porque es la primera vez que un artista dice ok a la mezcla sin mover nada.

Yo en discos anteriores he vuelto loco a productores y mezcladores, hasta el punto de que han dejado de cogerme el teléfono. En este ha sido todo ok.

50Town es mi mejor trabajo y no me importaría morirme esta tarde, que me cayera un piano en la cabeza, porque ya he sacado mi disco preferido. Espero que os guste.

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