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Louis Tomlinson sobre Liam Payne y su nuevo disco: "Cuando pasa algo así, es difícil escribir sobre otra cosa"
Louis Tomlinson repasa en una extensa conversación con Zane Lowe en Apple Music su salto a la fama con One Direction, el vértigo de la independencia tras la banda, la búsqueda de identidad artística y el momento de plenitud personal y creativa que atraviesa ahora. Desde sus primeras audiciones en X Factor hasta el duelo, la relación con sus fans y la libertad de hacer música a su manera, el británico se muestra más honesto que nunca.

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Louis Tomlinson tenía 18 años cuando audicionó para X Factor y su vida cambió para siempre. Un año antes, con 17, había pisado por primera vez un escenario en una obra escolar de Grease, sin imaginar que aquello acabaría siendo el inicio de una de las mayores historias del pop contemporáneo.
"Probablemente fue bastante tarde cuando me di cuenta de que quería estar dentro de la música", reconoce en Apple Music. Criado en Doncaster, un lugar sin demasiados referentes musicales a los que mirar, la idea de dedicarse profesionalmente a la música nunca pareció una opción real hasta que decidió presentarse al programa. "No había muchas historias inspiradoras a las que agarrarse. La primera vez que lo tomé realmente en serio fue cuando fui a audicionar".
Zane Lowe no puede evitar subrayar lo improbable del recorrido: decidir ser músico a los 17 y unirse a One Direction a los 18. Tomlinson lo asume con perspectiva. "Miro a mi alrededor con los brazos abiertos como diciendo: ¿cómo carajo llegué aquí? ¿Cómo llegamos hasta aquí, mis fans y yo?". No encuentra una respuesta clara. Solo una sensación constante de agradecimiento que da título a su último trabajo: How Did I Get Here?.
Después de One Direction: aprender a ser uno mismo
La separación de One Direction marcó el inicio de una etapa tan necesaria como confusa. Con poco más de 24 años, Tomlinson se enfrentó por primera vez a la pregunta de quién era como artista sin el paraguas de la banda. "Quién eres como artista es una metáfora de quién eres como persona. Todavía estaba resolviendo muchas cosas", explica.
Aunque guarda un recuerdo lleno de cariño de su etapa en One Direction, reconoce que gran parte de su crecimiento tuvo que llegar después. "Durante la banda había mucha gente ayudándonos con todo. Reclamar mi independencia fue otra misión que llevó su tiempo". A eso se sumaron momentos personales difíciles, que ralentizaron un proceso que él mismo sentía que debería haber sido más rápido.
Su primer álbum en solitario, Walls, es hoy objeto de una autocrítica honesta. "Carecía un poco de identidad. No fui lo suficientemente valiente como para decir: estas son todas mis influencias alternativas", admite. Acababa de salir de una de las bandas pop más grandes del mundo y todavía no se atrevía a tomar ciertas decisiones. "Confié demasiado en gente que, a veces, me llevó en la dirección equivocada".
Encontrar la identidad y perder el miedo
Ese bloqueo creativo dio paso a una etapa de transición en la que sentía que estaba "corriendo en el mismo sitio". La pasión seguía ahí, pero todo era caótico. El punto de inflexión llegó con Faith in the Future, un disco que, por primera vez, sintió verdaderamente suyo. "Ese álbum sí sabía quién era. Tenía una identidad más fuerte".
Zane Lowe lo percibió de inmediato. "Era como: ese es Louis". Para Tomlinson, abrazar influencias más alternativas, muy ligadas a su crecimiento en el norte de Inglaterra, fue un acto de valentía. "Cuando vienes de One Direction y haces la música que se supone que no deberías hacer, hace falta tener agallas".
Canciones como "Sunflowers" abrieron nuevos espacios sonoros en el disco. Escrita con la mente puesta en Costa Rica, terminó marcando una nueva dirección creativa. "Es una canción que jamás habría imaginado antes de hacer este disco. Tiene una vibra distinta, casi stoner".
Luz después de la oscuridad
Uno de los grandes cambios en esta etapa es el tono emocional de su música. "Los discos anteriores eran bastante oscuros y emocionalmente pesados, y eso no es realmente cómo vivo mi vida", reflexiona. Sin negar las experiencias duras, Tomlinson se define como una persona optimista. How Did I Get Here? nace precisamente de esa necesidad de encontrar la luz al final del túnel.
"Me siento muy bien conmigo mismo, personal y profesionalmente. Y es bonito sentirse así", confiesa. Por primera vez, la decisión de seguir haciendo música no está ligada al éxito comercial ni a las expectativas externas. "Quería recuperar eso. Disfruté todo el proceso de principio a fin".
Costa Rica, el tiempo y el riesgo creativo
La grabación del disco en Costa Rica fue clave. Lo que antes habría considerado una "tontería hippie", ahora lo entiende como parte fundamental del resultado final. "Había camaradería, tranquilidad y cero presión. Estábamos en un pequeño pueblo surfista, con un ritmo de vida muy lento".
Tomarse tiempo fue esencial. "Si tienes que hacer un disco rápido, no hay espacio para arriesgar". El objetivo era claro: un álbum cálido, soleado y positivo, algo que el entorno terminó de moldear de forma natural.
Éxito, giras y una nueva definición personal
Tomlinson no reniega del éxito comercial, pero ha cambiado su escala de valores. "Miraré las listas, claro. Es humano. Pero será un momento fugaz". Para él, la verdadera prueba llega en la gira, en el directo. Ahí es donde todo cobra sentido.
Una relación única con los fans
El álbum también aborda el duelo y el recuerdo de Liam Payne. "Cuando pasa algo así, es difícil escribir sobre otra cosa". Algunas canciones lo mencionan directamente, otras de forma más sutil. "No quiero sobreexplicarlo. La gente puede unir los puntos".
Zane Lowe destaca especialmente "Dark to Light", una canción que le emocionó profundamente. Tomlinson lo agradece con humildad. "No hay palabras suficientes para explicar un amor así. Es una instantánea muy auténtica de lo que siento".
Una relación única con los fans
Louis Tomlinson habla de sus fans como si fueran una sola persona. "Psicológicamente es más fácil para mí". Define la relación como algo profundamente personal y protector, especialmente en los conciertos. "Lo hacemos juntos. No podría hacer nada de esto sin ellos".
Incluso en los momentos más difíciles sobre el escenario, siente ese apoyo multiplicado. "Hay una energía protectora mutua de la que no se habla lo suficiente".
La presión, la marihuana y la burbuja de One Direction
En uno de los momentos más distendidos de la charla, Tomlinson recuerda cómo fumaba marihuana durante la etapa de One Direction para sobrellevar el ruido constante de la fama. "Mi vida era tan ruidosa que necesitaba momentos de silencio".
Reconoce decisiones poco acertadas, como fumar antes de aparecer en televisión matinal, pero también admite que le ayudaba a mantener la calma. "Una vez que me fumaba un porro, todo iba a estar bien".
Más allá de eso, destaca la camaradería dentro de la banda como el verdadero escudo contra la presión. "La burbuja que creamos entre nosotros era impenetrable". Los errores, lejos de ser un problema, formaban parte de la esencia del grupo. "No éramos una banda robótica. Había espontaneidad, y eso es lo que la gente venía a ver".
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