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Breve historia de las mascarillas: 2020-2022

Breve historia de las mascarillas en España: De la multa a la surfista por bañarse con la boca al aire a San Chin Chon.

Mascarillas para protegerse de la Covid-19

Mascarillas para protegerse de la Covid-19 Pixabay

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Nos dejan las mascarillas tras dos años con nosotros. Llegaron en los primeros meses de la pandemia, pero no fueron la primera estrategia para frenarla. El primer consejo de los expertos fue que quemásemos la ropa al volver del supermercado y bañásemos los tomates en lejía durante 24 horas.

No funcionó y entonces alguien recordó que los médicos usan trozos de tela con una cuerda en los quirófanos para no contagiarse ni contagiar y dijo: "Vamos a probar esto". Tampoco se impusieron al principio de forma absoluta, hubo quienes prefirieron atarse una pantalla de plástico con una goma a la frente, la famosa pantalla Covid que funcionaba como escudo antiperdigones. Un recurso menos efectivo pero más atrevido estéticamente. Pero las mascarillas ganaron la batalla como el CD-ROM se la ganó al Mini-Disk.

Hoy sabemos que muchas vinieron de China gracias a Luis Medina, esas fueron las más carillas, las otras las menos carillas. Hubo quien tardó en entender su funcionamiento, una chica fue detenida por hacer surf sin mascarilla en San Sebastían y la sociedad aplaudió a la policía y criticó la imprudencia de bañarse a 40 metros de la orilla con la boca al aire.

Nos dejan las mascarillas pero se quedan 'los mascarillers', aquellos que creen que siempre es demasiado pronto para abandonar un estado de emergencia y que hay que renunciar a la vida social mientras sigan existiendo gérmenes y estadísticas de mortalidad. Son varios los lobbys que se ha pronunciado contra la retirada de la mascarilla obligatoria: los feos, los de los dientes desordenados y los que hablan sólos por la calle. No pasa nada porque podrán seguir llevándolas. Yo mismo pienso seguir usándola para entrar en los bares y quitármela nada más entrar, a mí nadie me va a decir cómo vivir.

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