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Consejos infalibles para ser un rata en Reyes

Los consejos que necesitas para sobrevivir a los Reyes Magos sin gastarte una pasta.

Figuritas de los Reyes Magos.

iStock Figuritas de los Reyes Magos.

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La celebración de los Reyes Magos es la única fiesta de las navidades que merece la pena. Las vírgenes, los santos y la ficción religiosa quedan en un segundo plano, y viene el despiporre de regalos, unos mejores, otros más malos. Lo importante es participar.

Suele pasar por estas fechas de hacer regalos por compromiso, que muchos de ellos acaban en los días siguientes en Wallapop, eBay, Todocoleccion y en rastros digitales por el estilo, la única condición es que tengan cierto valor para sacarles unos euros, que, dejando de lado las valoraciones morales, nunca vienen mal para amortiguar la cuesta de enero. Pero para evitar que un regalo que vayas a hacer termine en el mercado negro con tu amistad especulando y un tío de Huelva y otro de Zahara de los Atunes pujando para quedárselo, lo mejor es hacer regalos de mierda, con perdón. Ser un rata en Reyes sin quedar demasiado mal, es posible.

El elogio a lo cutre en Aliexpress

Ahora ya es un poco tarde, pero planificando los regalos cutres tres meses antes, puedes hacerte con un botín de morralla en el zoco digital chino: que si una escobilla de retrete con la cara de Trump, un molde de sartén para freír huevos con forma de pene o un Lego de imitación, sin gastar más de tres euros por pieza. Será tan malo, que al afortunado obsequiado no se le pasará por la cabeza especular con ello, si acaso, acabará donado en Centro Reto.

Tour por los bazares chinos

Los bazares chinos no son tan creativos como Aliexpress, pero siempre les puedes sacar una morralla de última hora para salir del paso. Que si una bolsa de papel de Star Wars y una taza sorpresa en su interior con estampado de emojis pixelados o con un letrero de "Mi Primera Comunión"; o quizás un San Pancracio de cuando existían las pesetas; o una figura de Bob Marley con el pene erecto. Suelen estar en la misma balda. Peor imposible, pero insuperable, tampoco.

Libros de segunda mano

Huye del bestseller habitual que no baja de los veinte euros. Si estás en Madrid, vete a la caza del chollo a la Cuesta de Moyano por sus mesas de libros que no tienen salida y liquidan a medio euro: novelas del oeste de Marcial Lafuente, algún ejemplar descatalogado de Lucía Etxebarría o El capitán Alatriste de Reverte; nadie los quiere, los dejan regalados. Si no estás en la capital del Reino, cualquier rastro de provincias sirve para satisfacer ese regalo literario barato y del siglo pasado que tanto anhelas y que, en ambos casos, acabaría calzando una mesa.

Otros objetos usados

Si leer no va con quien le vayas a hacer un regalo, cómprale cualquier otra cosa usada. Vete a un mercadillo o zoco solidario y píllale alguna figura feísima de hace cuarenta

años, un crucifijo, un muñeco de Buda o un recuerdo de otro país o provincia en plan "Estuve en Maspalomas y me acordé de ti", algo que nadie en su sano juicio compraría ni en Wallapop. Ahí aprenderá que el verdadero valor de la amistad no está en lo material.

Papel de regalo reciclado

No compres papel de regalo, recicla de otros regalos que hayas recibido, que no te han gustado o hayas devuelto, y huye de esos adornos clásicos de plástico, que contaminan. Cuanto más viejo y arrugado, mejor, tampoco es plan generar falsas expectativas. Si no tienes nada, utiliza un periódico, una revista o un catálogo del supermercado; baja al buzón publicitario del portal, siempre suelen haber una tonelada de papel con ofertas de juguetes, bricolaje y alimentación que acabarán en la basura. Conviértelo en oro y brilla por tu cutrez más que ningún tesoro.

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