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@DIOSTUITERO

Cuando Dios le hizo un calvo a Moisés

El increíble momento de la Biblia en que Dios le enseña su culo a Moisés.

Detalle de la Capilla Sistina

Wikimedia Commons - Dominio Público Detalle de la Capilla Sistina

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Tal cual, no me lo estoy inventando, lo dice la Biblia.

Basta con ir al libro del Éxodo, capítulo 33, versículo 23. Aquí vemos a un Moisés dubitativo, que tiene que dirigir a su pueblo hacia la Tierra Prometida y le pide a Dios que ya que va ser su guía ( un guía un poco flojo, tardaron 40 años en hacer una ruta de diez días), le enseñe el rostro para coger confianza.

¡Pero Dios le enseñó su retaguardia!

"18Él entonces dijo: Te ruego que me muestres tu gloria. 19Y le respondió: Yo haré pasar todo mi bien delante de tu rostro, y proclamaré el nombre de Jehová delante de ti; y tendré misericordia del que tendré misericordia, y seré clemente para con el que seré clemente. 20Dijo más: No podrás ver mi rostro; porque no me verá hombre, y vivirá. 21Y dijo aún Jehová: He aquí un lugar junto a mí, y tú estarás sobre la peña; 22y cuando pase mi gloria, yo te pondré en una hendidura de la peña, y te cubriré con mi mano hasta que haya pasado. 23Después apartaré mi mano, y verás mis espaldas; mas no se verá mi rostro."

El texto original está en hebreo y de ahí pasó al griego y luego al latín, y entre traducción y traducción muchos entendieron que esas "espaldas" en plural se referían a mis divinas posaderas.

Sí, hijos míos, aunque luego bajé en persona en el Nuevo Testamento ( sale mal), en el Antiguo era más bien tímido y nunca daba la cara: me aparecía en forma de zarza ardiendo, nubes y demás.

En toda la historia del arte que yo sepa, el único que se atrevió a pintarme de esta guisa fue el gran Miguel Ángel. Y nada menos que en la mismísima Capilla Sixtina de El Vaticano, el cuarto privado de oración de los Papas.

Entre más de 300 figuras y numerosas alusiones a momentos del Génesis, aparezco de espaldas creando los astros y las plantas y enseñando dos firmes, rotundas y poderosas nalgas. El culo de Dios tenía que ser divino, no podía ser de otra manera.

Hay quien dice que Miguel Ángel realizó esa gamberrada como venganza frente a Julio II, el papa que le encargó la obra y que le pagaba siempre tarde y mal.

Pero en realidad no podemos olvidar que Miguel Ángel era un erudito y un apasionado de la lectura de las Sagradas Escrituras y que conocía de sobra y seguramente quiso hacer un guiño a tan curioso pasaje del Éxodo.

Si vais a la Capilla Sixtina, ya sabéis, rezadle un rato a mi culo.

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