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@DIOSTUITERO

El famoso Papamoscas de la catedral de Burgos

Diostuitero nos cuenta la historia de esta famosa figura de la catedral de Burgos.

Papamoscas

Imagen de Zarateman en Wikipedia, licencia de dominio público Papamoscas

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En mi chalet de Burgos hay una figura casi tan famosa como el propio templo: el Papamoscas, un autómata de aspecto mefistofélico situado sobre un reloj que señala las horas tocando una campana y abriendo desmesuradamente la boca, de ahí su nombre.

En efecto, esta figura recuerda al pájaro Papamoscas, un ave conocida por mantener la boca abierta y así atrapar a sus presas.

La actual figura de la catedral data del siglo XVIII, y dicen que la original pudo ser del siglo XVI.

Gozó de tanta popularidad que el cabildo se quejaba de la numerosa gente que acudía a verlo como si aquello fuese un parque de atracciones. Escritores de la talla de Víctor Hugo o Benito Pérez Galdós mostraron su simpatía por el autómata, y hasta se le creó una triste leyenda de amor.

En ella se cuenta cómo el rey Enrique III El Doliente ( no se parecía en nada a nuestro Juan Carlos I El Campechano) se enamoró platónicamente de una bella muchacha, con la que tan solo llegó a intercambiar un pañuelo dentro del templo.

Tras aquel episodio la bella doncella desapareció, y cuando el rey preguntó por su paradero le dijeron que en la casa donde ella regresaba cada día después de rezar hacía mucho tiempo que no vivía nadie, pues todos sus habitantes habían muerto a causa de la peste negra ( ríete tú del coronavirus).

La muchacha era un fantasma.

El rey, desolado, ordenó fabricar una figura de la chica que marcase las horas en el interior de la catedral, pero dicen que el artesano que la realizó no acertó en nada y en lugar de la representación de la amada del rey construyó la figura del machirulo que hoy día vemos.

Y que en lugar de un lamento, como encargó el rey, el Papamoscas exhalaba un graznido. Graznido que provocaba las burlas del personal y que el cabildo decidió eliminar, que la casa del Señor es un sitio serio.

Y así está hoy el Papamoscas, abriendo la boca a cada hora, pero sin nada que decir.

Si vais a Burgos, no dejéis de visitarlo.

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