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Historia de superación

El joven que sueña con reconstruir su rostro tras ser alcanzado por fuegos artificiales

La increíble historia de superación de Samuel que ha dado la vuelta al mundo a través de TikTok: "Mirarme en el espejo fue un encuentro con la verdad"

La historia de superación del joven alcanzado por fuegos artificiales que sueña con reconstruir su rostro

Instagram La historia de superación del joven alcanzado por fuegos artificiales que sueña con reconstruir su rostro

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En 2012, Samuel Rodrigues tenía 19 años y vivía un período que considera uno de los mejores de su vida. Trabajaba como técnico de iluminación y le prometieron un ascenso en la empresa. La noche del 17 de noviembre de ese año se encontraba trabajando en un festival de música en el estado de Goiás (Brasil), cuando sufrió un grave accidente.

El joven fue alcanzado por un fuego artificial. "Tenía un agujero en la mayor parte de la cara", dice el chico, ahora de 29 años. Lo llevaron de urgencia al hospital, lo operaron y lo ingresaron en la Unidad de Cuidados Intensivos. Después de casi un mes en el hospital, Samuel se recuperó. En casa, empezó a vivir con la nueva apariencia: un rostro que lleva las marcas del accidente.

En los casi 10 años que han pasado se casó, se convirtió en padre y comenzó su vida de nuevo. Sin embargo, un hecho le impidió llevar una vida corriente: el deseo de esconderse por su apariencia. Uno de sus objetivos es realizar nuevos procedimientos para reconstruir su rostro. Sin embargo, hoy dice que este deseo está motivado por problemas funcionales en la cara, como la respiración, y ya no por motivos estéticos. Dice que ha logrado solucionar la mayoría de sus problemas con su apariencia en los últimos meses gracias a su aparición en redes sociales como TikTok o Instagram. "Ha sido liberador y me ha hecho mucho bien", cuenta.

Según una entrevista realizada por la BBC NEWS, Samuel relató la historia del día del accidente. Él trabajaba encendiendo las luces del escenario de un festival de música en Caldas Novas, en Goiás y para accionarlas el debía subir a 15 metros de altura, donde se encontraban los interruptores. El chico dice que tuvo que subir al área de iluminación del escenario en un momento determinado durante el espectáculo. El objetivo, dice Samuel, era encender las luces para la siguiente actuación.

"Cuando estaba terminando de quitar las protecciones en el escenario y preparándome para bajar, se dispararon los fuegos artificiales. No sé si fue automático o si había alguien detrás para controlarlo.

En ese momento, no me di cuenta de que me habían alcanzado. El impacto fue como un puñetazo, me mareé un poco y me acosté con el pecho hacia abajo, en la estructura del escenario, para no caerme. Tuve un desmayo de milisegundos. Cuando levanté un poco la cabeza, vi estallar los fuegos artificiales cerca de mí y tuve la sensación de que uno me había golpeado", recuerda.

Samuel creía que recibiría atención médica y pronto sería liberado "No tenía idea de la gravedad". Sin embargo, un hecho le llamó la atención en ese momento: la reacción de la gente mientras era rescatado. "Algunos lloraban mucho, otros volteaban la cara y eso me preocupó mucho", cuenta.

Posteriormente, el chico descubrió que horas después del accidente había sido derivado de la Unidad de Emergencias a la unidad de salud de la capital, donde pronto fue sometido a una cirugía de urgencia que duró casi 24 horas.

"Perdió por completo el tejido de la piel en la región central de la cara, todo el labio superior, el músculo en esa región, parte del maxilar derecho y parte del maxilar izquierdo. También perdió todo el paladar duro y blando, por lo que quedó sin la separación entre boca y nariz, zona que quedaba como si fuera una sola cavidad", detalla el cirujano plástico Carlos Gustavo Neves, especialista en microcirugía reconstructiva.

El período de recuperación fue muy difícil para el joven y requirió cuidados intensos. Sufría de diversas dificultades, como al comer, hablar e incluso respirar.

Recuperación

Casi un año después del accidente inició la reconstrucción facial, con el principal objetivo de restaurar la función de la zona afectada por los fuegos artificiales.

El joven se sometió a un autotrasplante (de su propio cuerpo) en el que le extrajeron piel, tejido y músculo de su muslo, que fueron puestos en su rostro. También recibió un injerto óseo extraído de la pelvis para la reconstrucción facial.

Las intervenciones requirieron un arduo trabajo por parte de un equipo de unas 20 personas. "Tuvimos que utilizar instrumentos muy específicos, para no lesionarlo. Era necesario manejar todo el procedimiento de una manera muy delicada", explica el cirujano plástico Carlos Neves, responsable de liderar a los profesionales.

Acciones legales

Samuel acudió al Juzgado de Trabajo de Goiás para iniciar acciones legales contra la empresa para la que trabajaba y contra dos empresas organizadoras del festival. Solicitó una indemnización por daños materiales, morales, estéticos y una pensión vitalicia por la pérdida de la capacidad laboral.

El chico llegó a un acuerdo con la empresa para la que trabajaba. "Las dos empresas que organizaron el evento ese año se montaron solo para el festival y no tenían capacidad de pago. Entonces, la única que podía pagar era la empresa para la que trabajaba, que no tenía los recursos para pagar el monto total estipulado por la Justicia. Por eso, decidió hacer un convenio en el que recibió un valor muy inferior al millón de reales pactado previamente", explica Cândido.

Vida personal

A principios de 2020, Samuel logró retirarse. Hoy vive con su esposa, Karla Giovana, y su hijo de tres años en la casa que construyó.

La relación de Samuel y Karla comenzó a mediados de 2013, meses después del accidente.

"Nos conocíamos, pero no éramos cercanos. En el momento del accidente, ella (Karla) estaba muy conmocionada. Nos acercamos, ella siempre quiso saber mi estado de salud y nuestra amistad terminó convirtiéndose en una relación", afirma.

El nacimiento del hijo cambió la vida de Samuel. "No recuerdo lo que es no ser padre. Desde que nació, me las he arreglado para aceptarme cada vez más. Estamos muy unidos", dice.

Cuenta que el niño incluso juega con el injerto en la nariz de su padre. “Para él, que todavía está averiguando las cosas, es común. Creo que ahora está descubriendo la diferencia que tengo de otras personas”.

Samuel no usaba mascarilla alrededor de Karla, su hijo y familiares cercanos, como su madre. Comenta que ocultó su rostro por miedo a avergonzar a la gente. "No todo el mundo sabe cómo lidiar con esto, por eso preferí esconderme", reflexiona, quien rápidamente bromea con el tema. "No todo el mundo está preparado para mi belleza".

Actualmente, Samuel es todo en ejemplo en las redes sociales de transparencia y positivismo, lo que le ha llevado a tener un gran público de seguidores. Le piden que cuente sus avances de salud y continúe con los vídeo de humor que inspiran a sus seguidores para seguir adelante a pesar de las adversidades.

"Comprendí que la gente se sentía mejor cuando les expliqué mi historia. Muchos se identifican de alguna manera. Mi historia puede ser un estímulo para quienes experimentan problemas emocionales, incluso puede ayudar a buscar ayuda". Además, Samuel trata de concienciar a la gente en el tema de la pirotecnia y fuegos artificiales "Siempre he estado en contra, porque causan innumerables inconvenientes, incluidas personas y animales sensibles".

Samuel mira al futuro con una visión esperanzadora, en la que tanto él como su familia sigan siendo felices y puedan conseguir poco a poco todos los objetivos que se han marcado. Para Samuel, lo más importante de su caso es que ha servido de inspiración para personas con dolencias similares, y ha conseguido dejar atrás los malos comentarios en redes y los complejos para seguir haciendo su vida en paz.

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