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Juguetes sexuales que no faltan en ningún armario

Que la búsqueda en Google de "plug anal" devuelva 12.500.000 resultados, no puede ser una casualidad.

Juguetes sexuales

Unsplash Dainis Graveris Juguetes sexuales

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Aunque no se acostumbre a comentarlo, todo el mundo tiene algún artilugio sexual a buen recaudo y en silencio como si aún fuese pecado atusarse el clítoris, la próstata o los testículos con un apéndice de plástico. Cuando la apetencia o la necesidad aprietan, ahí están estos juguetes del mercado del caucho y las baterías, de precios y tamaños variables, y de valor incalculable. ¿Por qué entrar en un sexshop sigue teniendo más misterio que ir a comprar una escopeta o droga?

Bolas chinas

Un básico sexual que toda mujer tiene, son las bolas chinas. No son un juguete como tal, aunque siempre ha habido la creencia de que eran la panacea como artilugio erótico, pero podría decirse que son las mancuernas del coño: su uso fortalece la musculatura vaginal y, en consecuencia, facilitan un sexo con penetración más placentero, entre otras bondades biológicas.

Vibradores de clítoris

Parece que ya se ha internacionalizado la existencia del clítoris y de su importancia para llegar al orgasmo, pero todavía hay constancia de la existencia de mucho despistado. El juguete más famoso para estimularlo es el Satisfyer, que no falta en ninguna mesita de noche, pero ni mucho menos ha sido el primero en venir a solucionar vidas sexuales, que el mercado de la juguetería para adultos lleva años, con mayor o menor éxito, vendiendo cacharrería para poner el garbanzo del clítoris a vivir con más ímpetu que muchas lenguas.

Vibradores con doble cabezal

Aunque algunos señores sigan ignorando la existencia del clítoris por candidez vital o porque se hacen los suecos, quienes diseñan y venden juguetes tienen clarísimo lo que nos interesa, de ahí la infinidad de cachivaches enfocados a estimularlo paralelamente con otro apéndice para la penetración vaginal. Los vibradores con una única cabeza son historia, aunque útiles igualmente para dobles penetraciones en combinación con otras personas, juguetes o lo que surja.

Sadojuguetes de castigo

A ojos de la sociedad, el BDSM está visto como una actividad sexual de tarados que les gusta pegar y dejarse apalear, pero la realidad es que todo el mundo coquetea con saltar entre el placer y el dolor para excitarse aún más. Quien no tiene una fusta comprada disimuladamente en la sección hípica de algún centro comercial, tiene algo que de día hace un uso ordinario, y por la noche otro más primitivo y rudimentario como, por ejemplo, un cinturón. Y quien no utiliza unas esposas oficiales de policía conseguidas de estraperlo, tiene unos grilletes del chino o del sexshop recubiertas de peluche por veinte euros, una mordaza de bola de Aliexpress o un pañuelo para tal efecto. Mojigatos de cara a la galería, y que viva el mambo detrás de la cortina.

Placer anal

Algunas voces cuestionan la heterosexualidad del hombre que disfruta estimulándose las oscuridades del ano, al igual que otras cuestionan que una mujer pueda disfrutar del sexo anal sin ningún tipo de coacción por parte de su macho opresor. Demasiados prejuicios aún con el placer anal, pero que la búsqueda en Google de "plug anal" devuelva 12.500.000 resultados, no puede ser una casualidad.

Alegría para la próstata

Tu jefe, tu padre y tu novio también esconden un masajeador de próstata en la mesa colindante con la cama. Pocos reconocen que no se les han caído los anillos gastando cien euros en un cachivache para darse gustirrinín prostático y perianal mientras se masturban, pero lo importante es participar. Cuando vuelvas a verlos con los ojos dilatados como el cero de un conejo, te acordarás de esta explicación prostática; su motivo.

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