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@BECARIA_

Los mitos de la heterosexualidad

Becaria desmonta algunos de los mitos más comunes en torno a la heterosexualidad.

Pareja de la mano (archivo)

Pixabay Pareja de la mano (archivo)

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Ser heterosexual en este mundo de diversidad es duro. El hecho de sentir atracción emocional y sexual exclusivamente hacia personas del sexo contrario, está cargado de estereotipos que condicionan el bienestar personal y pueden acabar resultando un calvario, que es como un calvo haciéndole copiapega hasta que tienes varios.

La realidad está sujeta a numerosos matices, porque ni todo es blanco ni todo es negro, y lo mejor es dejarse llevar por las pulsiones internas sin fijarse en el color del que se tiñan. Sirva el presente escrito como un alegato en defensa de los derechos de todas las personas heterosexuales oprimidas por su condición de "las peras con las manzanas y las manzanas con las peras", y viceversa.

"Los heterosexuales visten todos igual"

Falso. Una persona heterosexual no tiene por qué ir a comprar ropa a los mismos zocos del imperio de Amancio o tiendas similares donde toda la gente sale uniformada con telajes y tonos neutros, o muy horteras, pero sin dar lugar a sospechas “desviadas” en sus preferencias sexuales en favor o desgracia del sexo contrario. También puedes vestir más “underground” y teñirte el pelo de todos los colores sin que necesariamente tengas que ser la representación de ese personaje de dibujo animado lesbiano importado de Estados Unidos o la presidenta de una asociación de tribadas feministas frente al fascismo que actualmente nos mohína. El pelo azul es una elección estética, no una orientación sexual.

Profesiones prohibidas si eres heterosexual

Ni está prohibido ejercer una profesión según seas hetero u homosexual, ni debería ser un indicador de tu orientación que, como hombre, optes por trabajar como peluquero, decorador interiorista, escaparatista o doblador de voz de dibujos animados. Lo mismo con las mujeres; dedicar tu fuerza a trabajos rudos como la construcción, el reparto de paquetes en una empresa logística o la conducción de autobuses de larga distancia, no hacen tambalear los cimientos de tu heterosexualidad y perfectamente puedes mantener una relación familiar tradicional sin tembleques en los cimientos. El tonelaje de tu camión tampoco marca la altura de tu tacón, no hay ningún estudio de la Universidad de Massachusetts que confirme la relación directa entre preferencias sexuales con estereotipos de género y opciones profesionales.

"Los juguetes en la infancia influyen en la orientación sexual"

No. Si has tenido la mala suerte de tener unos padres víctimas de los estereotipos de género, esclavos del rosa y el azul, y solo te han regalado muñecas y cocinitas siendo niña, o camiones y armas siendo niño, esto no ha influido en que hoy seas heterosexual, pues perfectamente podrías ser gay o lesbiana con total convencimiento. Los juguetes no tienen género, y mucho menos marcan la orientación sexual a lo largo de la vida. Mis condolencias por esa cruz de árbol genealógico que te ha tocado, tira el libro de familia por la ventana.

"El sexo anal es de maricas"

Claro que no. Por supuesto que puedes disfrutar de tu próstata introduciéndote los dedos, bolas tailandesas o dildos y alcanzar el nirvana estimulándote la oscuridad de las paredes anales, a solas, en pareja o con un regimiento de legionarios en saunas o en orgías. No escondas tus gustos ni reprimas tus inquietudes por temor a ser tachado como gay, que también puede ser un indicador de tu homofobia. El placer tampoco tiene género.

La heterosexualidad pura es una orientación sexual en peligro de fluidez y heterogeneidad. Pero, ¿para cuándo el Día del Hetero? ¿Y la vacuna inmunizadora? ¿Y el del Día del Ser Humano?

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