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FIESTAS DESCAFEINADAS

Nochevieja a solas: planes de gente aislada y asocial en fin de año

Esta Nochevieja promete deprimente para quienes planeaban salir de cotillón como en la antigua anormalidad.

Tradiciones de Fin de Año

Foto de Jacinta Lluch Valero en Flickr, licencia: CC BY-SA 2.0 Tradiciones de Fin de Año

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Debido a la elevada incidencia de la nueva peste con la variante Ómicron, a las cancelaciones de última hora de fiestas, saraos y celebraciones con corbata de comercial inmobiliario y lentejuelas, hay que sumar los confinamientos forzosos de mucha gente en la soledad de su hogar por positivo o por contacto estrecho con covid. Es lo que tiene arrimarse tanto en estos tiempos que corren. Pero también son muchas las personas que viven esta noche como una más del año y son felices en su asocialidad.

Alcohol y palomitas, y las uvas para los burros

«Pues mi idea en Nochevieja es empujarme una botella de Juve Camps, un bol de palomitas y ver una peli. En Nochebuena lo mismo, lo hago ya por tradición. Soy la envidia de mis allegados», me comenta Victoria (52), afincada en un pueblo de Bizkaia. En cuanto a la toma de uvas con las campanadas por convención social, añade que «normalmente se me olvida comprarlas, el año pasado sí compré pero le di a los burritos para que las probaran y como les gustaron mucho, se las comieron todas».

Aislado como filosofía de vida

«Di positivo el día después de Nochebuena y pasaré el fin de año solo, pero me da igual el plan porque iba a quedarme en casa haciendo exactamente lo mismo, que es nada, apenas tengo síntomas ni tampoco especiales hobbies», me cuenta Jorge (32) de Santander.

Coctelero para sí mismo

Ander (47) de San Sebastián, otro asocial de Facebook, me cuenta que su plan es «una de esas películas tipo El Padrino, poca luz, sin ruido, nada de WhatsApp ni redes sociales y un buen gintonic», y me adjunta una imagen de una botella de Seagram's con dos dedos de contenido. Un buen ejemplo de esas personas que no necesitan a nadie para ser felices y hacer el amor consigo mismas.

Sin complicaciones

«Peli y paja», el plan de Víctor, cuarentón residente en Asturias.

«Cago pa' las uvas»

Paz, afincada en la metrópoli de Gijón, me comenta que a su edad, en la cincuentena, ya está de vuelta de la vida: «Ceno sola, al igual que en Nochebuena, y no me da ninguna tristeza ni ninguna pena, soy atea. Cuando era más joven tomaba uvas, ahora cago pa' las uvas y todo ese rollo. Veré la tele un rato y para la cama. Me gusta mucho despertar en Año Nuevo sin resaca».

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