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ENTREVISTA A CARPER

La polémica de los editores de streamers: así es la profesión más invisible de Twitch

El sector de los creadores de contenido anda revolucionado con críticas a los sueldos, precariedad y horarios de los editores. Hablamos con Carper, uno de los más conocidos en el mundillo, para que nos cuente qué hay de cierto en todo esto.

¿Están reconocidos los editores de streamers?

¿Están reconocidos los editores de streamers? Pixabay

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El teletrabajo se ha impuesto a la fuerza por motivos obvios desde 2020, pero hay sectores donde no solo no es nada nuevo sino que es casi la única opción para que salga adelante. Es el caso de los streamers, que en su absoluta totalidad han salido de ordenadores personales, y cuando alcanzan cierta notoriedad, lo más normal es que tiren de editores.

Quitando unas notables excepciones, la gran mayoría de personas que se dedican a ello lo hacen en silencio, y sus primeros pasos son gratuitos. "Envié unos vídeos que había editado yo mismo a un streamer que seguía, le gustó lo que vió, y acabé trabajando con él", nos cuenta Gabriel Martín, un estudiante de comunicación audiovisual que antes de graduarse ya ha colaborado con Kidi o Ángel Martín ("casualidad, no somos familia"), para nada lo normal en un sector pequeño y disputado.

El ejemplo de Gabri sirve para ilustrar cómo muchos colegas dentro del mismo ámbito dan sus primeros pasos. El tema está que arde especialmente en Twitter, con docenas de testimonios que hablan de horarios infernales y sueldos mínimos, mientras que otros defienden justo lo contrario, sintiéndose hasta afortunados en un ámbito muy competitivo.

"En el último año, creo que solo he tenido tres o cuatro días libres, en los que no tenía nada que hacer", nos cuenta Carper. Es la mano que ha puesto la magia en los vídeos de Ander Cortés, Axozer o Flakked, entre muchos otros. Vaya, que curro hay, lo difícil es administrarlo en horarios ‘normales’: "puedo estar unas 12 horas diarias frente al ordenador".

Carper, que prefiere no dar su nombre real, es Técnico de Sonido y tiene un grado universitario en Musicología, y comenzó editando para sus amigos ("viajes u ocasiones especiales"), pero cuando llegó Twitch todo cambió. "Seguía a Supergalleta, un creador de esa plataforma, y le pedí que me pasara clips con sus mejores momentos, para hacerle algo, por amor al arte".

La idea era tener un portfolio para darse a conocer: "Si no tienes una demostración de lo que eres capaz de hacer, lo vas a tener difícil. Yo mismo sufrí para conseguir oportunidades hasta que colgué mi trabajo en YouTube. A mí no me hacía caso ni Dios".

El sueldo es algo que se ha puesto en tela de juicio en los últimos días, sobre todos después de que Xokas se quejara muy públicamente de que su cara apareciera en portada de varios medios hablando de la precariedad en ese punto concreto.

"Yo entiendo ese afán de colgarme a mí los muertos, pero lo que tendría que hacer esa puta incompetente es hablar con mis editores", dijo el de Lugo refiriéndose a Analía Plaza, redactora en El Periódico de España y del artículo en cuestión. "Yo genero muchos clicks porque soy el mejor" son las palabras textuales del streamer que "estaba tranquilo" tras comprobar con un profesional que lo suyo "no es narcisismo, sino mucha autoconfianza".

"Yo cobro bien de algunos streamers y mal de otros", nos cuenta Carper. "Para tener a algunos clientes tienes que tragar, pero yo pido un mínimo: por una miseria ni enciendo el ordenador". Habla después de tarifas "dependiendo de la dificultad del vídeo y el tiempo que le dedique", que van "desde los 40-50 euros hacia arriba por vídeo".

Carper recuerda que no habla en nombre de nadie y solo expone su situación, pero desde Flooxer Now hemos intentado hablar con al menos media docena de editores, desde muy reputados a otros más desconocidos, y todos han declinado (o no han respondido) a la oferta.

"Siempre está bien que te den reconocimiento, pero ser el creador en la sombra a mí no me importa", prosigue. "Tengo algunos clientes que me ponen en los créditos y otros no", y si le ponen pues "compensa un poco" las colaboraciones más económicas. "Reconocimiento no tenemos a nivel de sector, porque se nos paga como una basura", concluye sobre ese tema concreto.

Es la semilla de algo que lleva tiempo gestándose, que es el sindicato de editores del que tanto se ha escrito en Twitter. Es, sin duda, para evitar el desconocimiento: "Al principio aceptas porque no sabes, vídeos que tardas 10 horas en editar y que te pagan a 20 euros o menos. Pero luego vas viendo, y aprendiendo, y te das cuenta de que las cosas no pueden ser así".

Si bien reconoce que la honestidad es la tónica general entre bastantes creadores, también existen 'aprovechados' con mucho descaro. "Hay concursos de editores que te piden que trabajes gratis, hay cientos de ejemplos y prefiero no dar nombres. No son oportunidades como te venden, y yo he caído en cosas así a veces. Pero ya no".

"Esto lo veo como algo temporal, que tienes que aprovechar mientras que por edad formas partes del target al que los streamers van dirigidos", reflexiona Gabri. En su opinión, sirve de trampolín para "encontrar otros curros dentro del ámbito audiovisual". Una temporalidad "que no es solo por ti, sino porque las costumbres pueden cambiar en un abrir y cerrar de ojos".

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