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MUERTE AL ACECHO

Las supersticiones más raras y terroríficas

Damos la vuelta al mundo para traerte las supersticiones más extrañas que rodean a la muerte en las distintas culturas.

 Las supersticiones más raras y terroríficas

Freepik Las supersticiones más raras y terroríficas

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Ha llegado la ‘spooky season’, y queremos ir ambientándote para el gran día con una serie de supersticiones que te costará olvidar. No nos hacemos responsables si tu comportamiento cambia de forma drástica después de conocer esta serie de creencias sobre la muerte que se tienen desde hace siglos.

Una visita al cementerio es indispensable en una época como esta. Si puede ser a última hora de la tarde, cuando el crepúsculo te regala los últimos rayos de luz del día, mucho mejor. Pero la próxima vez que pases por uno, recuerda contener la respiración al pasar por la entrada, ya que en México cuentan que podrías aspirar algún alma desesperada si no lo haces. Y ya de paso, no te olvides de meter los pulgares en los bolsillos: en Japón tienen la creencia de que quien no lo haga sufrirá la muerte de un ser querido.

Las mariposas pueden ser criaturas muy hermosas, pero hay muchas culturas que sienten terror por las que son de color negro. Hawai, México y Jamaica coinciden en pensar que son almas en pena. Además, en Occidente se cree que, si ves una posarse sobre la esquina, el umbral o la puerta de tu casa, será una señal de que la muerte y la mala suerte rondarán a quienes vivan en ella.

Para acercarnos más a nuestras supersticiones, hay pueblos de La Mancha en los que es costumbre no cocinar alubias ni platos con ajillo en el día en el que había fallecido alguien, ya que el muerto acudirá a la cocina a remover el guiso con su dedo, y eso hará daño a quien lo tome. También existe la superstición de que cuando los ratones o las ratas vienen a roer las patas de una cama, será el anuncio de que la persona que duerme en ella morirá pronto.

Hemos dejado para el final la peor de todas. En Italia, hay una creencia que dice que aquella mujer que ose a probarse un vestido de novia sin estar prometida, tendrá siete años de mal sexo. Se nos ha puesto la piel de gallina solo con pensar en que caiga sobre nosotros una maldición semejante.

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