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Tipos de especímenes en las ferias de libros

Ferias de libros, literatura, autores, bibliófilos y ácaros.

Feria del Libro de Madrid

Feria del Libro de Madrid iStock

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Después de dos años y pico de pandemia, las ferias de libros han vuelto a la normalidad, dentro de sus capacidades. Ahora que ya se han caído las mascarillas de las caras, cabe recordar algunas medidas estrambóticas que se han tomado, como hizo Don Arturo Pérez Reverte en la Feria del Libro de Madrid de 2021 firmando ejemplares de sus bestsellers a tres metros de sus fans y con una azafata pasándole un trapo a cada libro antes de ponerlo en las manos de su majestad revertiana. Curiosamente, de los cientos de autores que firmaron en esta edición, Reverte fue el único en aplicar esta medida profiláctica.

Mención especial al estricto protocolo en la Feria Internacional del Libro de Gijón, donde las visitas a las casetas eran en una única dirección para no formar embotellamientos, previo enjuague de manos en alcohol con aroma a aloe vera. Ahora, por fin, estamos de vuelta a la anormalidad de siempre y con un tipo de personajes literarios y bibliófilos que en ninguna edición pueden faltar.

Escritores de autoedición

Por un lado, están los autores de bestsellers con aires de grandeza que ni te miran si vas a que te dediquen su obra magna del momento, y por otro los escritores que no conoce nadie y que te intentan embaucar desde el otro lado del mostrador para colocarte su libro dedicado. Vas paseando tranquilamente por las casetas y te ahuyentan intentando venderte su ejemplar menos sobado como la mejor historia que no puedes perderte, por detrás de El Quijote y El cantar del Mío Cid.

Compradores compulsivos y mitómanos de nadie

Están quienes no reservan menos de trescientos euros para la feria del libro de su ciudad o su pueblo, e incluso más allá; bibliófilos en general de temas específicos y que compran también por compasión cuando les asalta el autoescritor de turno con su movida novel. Compran sueños y ganas de leer, pero con los años, esos libros acaban con dos dedos de roña en los estantes, y también en perfecto estado en rastros y zocos de segunda mano. Al bibliófilo profesional no se le escapa ninguna feria importante y es capaz de viajar exclusivamente para hacer turismo de libros y autores; en su agenda de julio ya tiene programadas las ferias del libro de Estepona, Marbella y Jaca. Y en agosto, la Feria del Libro Expoesía de Soria. Los compradores compulsivos y mitómanos de nadie viven entre lomos y letras, y son inmunes a los ácaros.

Libreros y editores pesados

No son muchos, pero haberlos, hailos. En la línea del autor que acaba de publicar su libro e intenta colocarlo a todo el que pasa como si estuviera vendiendo churros, están también los libreros y editores que sin preguntarles te empiezan a contar lo que tienen y a enseñarte el interior de sus páginas para no llevarles nada. Aciertan menos que el algoritmo de Facebook y te agobian porque cuesta más quitártelos de encima en vivo que en una red social darle al botón "no mostrar más" de cualquier anuncio.

Harturas de éxito

En toda feria de libros que se precie, no pueden faltar los hartos de éxito; escritoras, escritores y escrotores de renombre, que suelen aparecer como divinidades griegas listas para adorar. Los detectarás por las colas que forman para dedicar libros después de hacer presentaciones multitudinarias, por los corrillos de las personalidades literarias autóctonas para dorarles la píldora, y es cuando los organizadores se vienen arriba e inundan sus redes sociales de fotos con ellos y con sus libros como si fuesen sus amigos de toda la vida. Máxima difusión a todo lleno de nada. Humo sobre ruedas y postureo sobre letras.

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