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Efecto Coolidge: el curioso fenómeno que une a los ratones con los humanos
¿Has notado alguna vez que, en las relaciones, la novedad despierta una curiosidad irresistible? Un estudio ha descubierto un comportamiento fascinante, presente en la naturaleza, que podría explicar por qué la rutina apaga la pasión. La respuesta está en el efecto Coolidge.

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El efecto Coolidge es un fenómeno biológico que describe un aumento del deseo sexual en los machos de varias especies (incluidos los ratones y, curiosamente, también los humanos) cuando se les presenta una nueva pareja sexual. El nombre de este efecto se debe a una anécdota popular sobre el 30.º presidente de Estados Unidos, Calvin Coolidge. Durante una visita a una granja, la primera dama, Grace Coolidge, notó que un gallo copulaba constantemente. Cuando preguntó al granjero si el gallo copulaba varias veces al día, este le respondió que sí, que lo hacía decenas de veces y que siempre tenía la misma gallina. El presidente, entonces, preguntó al granjero si el gallo copularía la misma cantidad de veces si se le presentaran nuevas gallinas. El granjero le respondió que sí, que al gallo se le iba a animar.
El efecto Coolidge demuestra cómo la novedad puede ser un poderoso estimulante. Desde un punto de vista evolutivo, este comportamiento tiene sentido: la búsqueda de nuevas parejas aumenta las posibilidades de procreación y la diversidad genética. En los humanos, aunque la biología subyacente es similar, los factores psicológicos y sociales complican el asunto.
La rutina, la monotonía y la falta de estímulos novedosos en una relación a largo plazo pueden llevar a una disminución del deseo, lo que en ocasiones se confunde con la falta de amor. Sin embargo, los terapeutas sexuales y de pareja utilizan este concepto para explicar que la chispa no se apaga, sino que necesita de nuevos estímulos para ser reavivada.
No se trata de la infidelidad, sino de la necesidad de innovación. Incorporar nuevas experiencias, probar cosas diferentes y salir de la zona de confort pueden ser estrategias efectivas para contrarrestar el efecto Coolidge. Este fenómeno muestra cómo la novedad puede reavivar el deseo sexual y cómo la rutina puede ser una de las mayores enemigas de la pasión. En el fondo, no somos tan diferentes a los gallos... ¿o sí?
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