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WHERE IS LOVE?

Evita estos sitios si quieres encontrar a tu media naranja

Ya sabemos que el amor surge a veces porque sí, pero buscarlo en el lugar indicado puede evitar sorpresas, decepciones y algún que otro susto.

Amar es cosa de dos (o más)

Amar es cosa de dos (o más) Pixabay

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Las mariposas en el estómago cuando conoces a alguien especial son siempre maravillosas. Un torrente de emoción que quita cualquier pena e incluso el hambre. Pero ojo, que dar con la persona que te haga el ‘tilín’ definitivo no es fácil, y puede ser aún peor si te pones a buscarlo en el lugar menos indicado.

Vamos a empezar mencionando el garito de moda, el más popular y el que nunca falla: Instagram. Un remanso de paz en el que contestar las historias de la persona que te gusta, entablar conversación, ilusionarte y... acabar con el ghosting más inesperado. Y es que esta práctica es un mal conocido que se extiende como la pólvora. Mal de muchos, consuelo de todos, ¿no era algo así? Por si no te suena, es ese precioso momento en el que conectas con alguien y de repente, y sin motivo aparente, desaparece y te deja un visto que se alarga hasta el infinito.

En el podio de los peores lugares en los que encontrar el amor, y estos tenían que entrar por la puerta grande, están los festivales. Un oasis en pleno verano que representa lo mucho que pueden dar de sí un par de horas en plena madrugada del mes de julio. Entre música indie, algunas copas y las colas en los baños portátiles, puede surgir un amorío tan efímero como la noche. Algo que recordar verano tras verano y que deja su poso porque, con suerte, lograrás llevarte su usuario de Instagram para el recuerdo.

Y en las antípodas de una situación como la anterior, y sin bajarnos del podio, las fatídicas fiestas de pueblo. Esas en las que pasa justo lo contrario. Te acabas liando con una persona que te cruzarás una y otra vez, hasta en la cola del banco y en los momentos más incómodos.

De sitios al aire libre, pasamos ahora a un entorno cerrado a cal y canto, con mucho sudor, ropa ajustada y música taladrante. Exacto, hablamos de los gimnasios. Y a todo lo anterior podríamos sumarle también las mascarillas para aumentar un poquito el nivel de dificultad ¿A quién no le gusta un buen reto? Un par de miradas, coincidencias nada forzadas en la elíptica y ¡ta-chán! Empieza una conversación en el peor momento, en pleno agotamiento y con la cara bien colorada por el esfuerzo.

Se nos ocurren algunos emplazamientos igual de variopintos, pero sin duda, estos merecían mención especial.

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