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ESTADOS DE ÁNIMO

¿Por qué nos ponemos música triste cuando estamos deprimidos?

Aunque parezca que buscamos sufrir aún más poniéndonos canciones tristes cuando nos sentimos mal, en realidad sucede todo lo contrario, según un estudio.

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En la música solemos encontrar estímulos que acompañan a nuestro estado de ánimo. Así, cuando estamos felices, nuestra playlist está repleta de canciones animadas y muy fiesteras. Sin embargo, cuando estamos tristes, las canciones que escuchamos son más bien lentas y melancólicas buscando, de alguna forma, que sus letras entiendan lo que estamos atravesando. Pero, ¿por qué en lugar de ponernos música más alegre para animarnos, escuchamos canciones tan tristes? En realidad, esto tiene su lógica.

Un estudio revela que la música calmada sirve de apoyo para las personas tristes

Esta lógica está basada en un estudio realizado por un conjunto de psicólogos de la Universidad de Florida del Sur, que afirmó que las personas se sienten mejor y más aliviadas después de escuchar música triste. El motivo parece estar relacionado con los efectos calmantes y relajantes propios de la música triste. Todo apunta a que se trata de un mecanismo instintivo para mejorar y afrontar la situación.

Para la realización del estudio, los participantes fueron expuestos a extractos de 30 segundos de piezas musicales tristes y, frente a estas, canciones felices y neutras. Al terminar de escucharlas, se les preguntó qué canciones desearían volver a escuchar. Las personas diagnosticadas con depresión eligieron los temas más tranquilos y melancólicos. La explicación de su decisión fue que consideraban estas canciones más relajantes y calmantes.

Sentirse identificados con las letras de las canciones resulta de gran alivio, al igual que utilizamos esta música como desencadenante de la memoria, ya que la asociamos con eventos o personas que hemos conocido y queremos recuperar esos recuerdos o sentimos nostalgia por aquellos que sabemos que no viviremos más. Nos transportan a una época donde hemos sido felices.

La segunda parte del estudio utilizó 84 partes de bandas sonoras instrumentales de 10 segundos de duración, alternando sensaciones felices, tristes y neutrales. Volvió a suceder lo mismo, aquellos que en la primera parte escogieron canciones más relajadas, de nuevo se decantaron por los clips de música apagada.

Por tanto, y siguiendo las conclusiones de este estudio, en realidad no buscamos ponernos más tristes de lo que ya estamos escuchando música melancólica, sino que buscamos apoyo y calma en ella, consiguiendo desahogarnos y aliviar la molestia interior.

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