Hablar de Tinder es como si vieras llover sobre mojado. Pocas cosas faltan por decir de esta aplicación que tanto conocemos y en la que TODOS hemos caído una o dos veces (o tres) en nuestra vida, aunque solo sea por probar a ver qué tal.

Pero... ¿Qué pasaría si un día mirando el móvil de nuestra pareja, esa persona en la que confiamos ciegamente y por la que venderíamos marfil en el mercado negro de Botswana, descubrimos que tiene Tinder instalado?

Te ofrecemos varios protocolos de actuación para que salgas sano y salvo:

1- Explosión en Fukushima 2.0: enfados, diarrea mental, calores, sudores y balbuceos irracionales. ¿Lo primero que piensas? Que ya hay que ser tonto para poner los cuernos por Tinder, todo sea dicho. Relájate y considera todas las opciones posibles.

2- "Ejjj que soy nuevo en la ciudad": es la clásica excusa que puede darte y, a veces, es cierta. Una excepción que confirma la regla. Si tu chico o chica ha emigrado a otra ciudad, es legítimo que en un ramalazo de soledad quiera verse con alguien fuera de la universidad o de su entorno laboral. Pero ante todo, lo mejor es ser sincero y preguntar antes de disparar. Y dejar las cosas claras, que no cuesta nada.

3- ¿Y si te dice que es por “promoción”?: todos tenemos un amigo/a que tiene un grupo, un blog o un porfolio. Y cierto talento. Poner una imagen favorecedora junto con varias de tus obras en la página del perfil a veces es mejor que ir a la radio. Podría ser una explicación convincente cuanto menos. Lo suyo también sería no darle like a nadie, pero somos humanos y seguramente se le haya escapado el dedo alguna vez.

4- ¿Espero a que confiese?: Ay amigo/a, si no te lo ha dicho ya… por algo será. Puedes tirar de paciencia y esperar el milagro, pero lo mejor será que vayas de frente y le digas las cosas claras. Y después… ¡next!

5- La contrasospecha: es posible que tu pareja desconfíe de ti y haya decidido hacerse Tinder para pillarte infraganti. Difícil de creer, pero es posible. Además, ¿que hacías mirando su móvil? ¿Qué esperabas encontrar? Lo mejor será que os sentéis a hablar, porque una vez se pierde la confianza ya no hay vuelta atrás.

Si te han dado alguna pista estos protocolos ya nos damos por satisfechos. Tinder no es el fin del mundo para una pareja, como decía un amigo, “con el amado/a hay que hablar mucho” y hablando se entiende la gente. ¡Viva el amor!