“El dinero no da la felicidad, pero produce una sensación tan parecida que sólo un auténtico especialista podría reconocer la diferencia”. Lo dice el director Woody Allen, y no solo tiene razón sino que sabe de lo que habla porque está forrao. Cuando tienes tanta pasta, hay quien fantasea con bañarse en una piscina llena de las monedas más gordas del mundo: las de dos euros.

 

Como existe la posibilidad de que nunca seas rico (admítelo), lo mejor es que tengas una hucha real o metafórica para ir metiendo ese dinero que no sale de los árboles. Pero antes de guardarlo o, todavía peor, gastarlo, mejor que te asegures de que esa moneda que tienes en el bolsillo es de curso legal.

El diseño de las monedas de dos euros no ha variado desde que llegó a España en enero de 1999, y es la moneda oficial en 19 de los 27 países miembros de la Unión Europea. Sin embargo, se trata de un diseño muy similar al que tiene el dinero de otras nacionalidades, y la confusión puede llevar a timos importantes.

“Parecen euros, pero son monedas extranjeras cuyo valor es mucho menor”, dicen desde el perfil oficial de la Guardia Civil en Twitter, y añade coloquialmente “Ándate con ojo y #QueNoTeTanguen”. Son concretamente las monedas de Puerto Rico, Jamaica, Argentina y Venezuela las que pueden confundirse, si no te fijas bien, con la calderilla que usas para comprar el pan. En el vídeo superior te enseñamos a diferenciarlas.

El valor de estas monedas es, como dicen, de risa comparado con el euro. 20 dólares jamaicanos son 13 céntimos en euros, 5 pesos dominicanos no llegan a 8 céntimos, 1 peso argentino es poco más de 1 céntimo, y 1.000 bolívares venezolanos equivalen, flipa, a 0’0043 euros. O sea, necesitas un millón de bolívares para comprar un paquete de tabaco.

Fíjate bien en la foto de la Guardia Civil que te mostramos en el vídeo y, como ellos mismos dicen, #QueNoTeTanguen.