La lubricación natural de nuestro cuerpo va disminuyendo a medida que pasa el tiempo, lo que provoca que las mucosas de la vagina y del ano se sequen. Esto influye, y mucho, a la hora de mantener relaciones sexuales. Por este motivo, la ayuda de los lubricantes nunca viene mal.

Puede ser que ahora mismo, en esta etapa de tu vida, no lo necesites pero no está demás que tengas buena información para cuando llegue el momento indicado.

Además, desde aquí rompemos una lanza en favor del uso (correcto) de los lubricantes. Tanto si los utilizas por necesidad como para obtener placer o porque quieres alcanzar otro tipo de sensaciones.

Para qué usar lubricante

Como decimos, los lubricantes se vuelven necesarios con la edad debido a la resequedad vaginal o anal. Sin embargo, también pueden emplearse para evitar dolor o molestias durante la penetración, para facilitar la masturbación con juguetes o para el sexo anal (para favorecer la penetración debido a la escasa dilatación de este orificio).

De hecho, la Organización Mundial de la Salud recomienda el uso conjunto de preservativos y lubricante. Desde la OMS lo consideran fundamental para prevenir enfermedades de transmisión sexual como el VIH, ya que el uso de lubricantes minimiza la probabilidad de rotura del condón.

El uso de lubricante reduce el riesgo de rotura de los preservativos | Benedikt Geyer on Unsplash

Además, también son ideales para probar nuevas sensaciones a la hora de mantener relaciones sexuales. Pero, ¿puedo usar cualquier lubricante?

La respuesta es no. Existen diferentes tipos de lubricante que están recomendados en función del uso que se les vaya a dar, es decir, no existe un lubricante universal. Cada persona es un mundo y la mejor receta es probar para conocer qué es lo que mejor nos funciona y lo que más nos gusta. Otra cosa que debes tener en cuenta antes de usarlo es probarlo sobre la piel para comprobar que te sienta bien, igual que harías, por ejemplo, con la base de maquillaje.

Tipos de lubricantes

Podemos dividir los tipos de lubricantes en dos grandes grupos: para la penetración y para estimular otras zonas.

Antes de elegir el tipo de lubricante es muy importante fijarse en su composición para evitar problemas como la variación del pH vaginal o la posible entrada de microorganismos que puedan provocar enfermedades de transmisión sexual como el VIH.

Los expertos recomiendan utilizar lubricantes con un pH de 4,5 en el caso del uso vaginal y un pH de entre 5,5 y 7 en el caso del uso anal.

Además, también hay que tener en cuenta la osmolaridad (la concentración de sustancias que hay en el lubricante), que según la OMS, debe ser de unos 380 Osm/kg.

Por lo que ni se te pase por la cabeza echar mano de vaselinas, lociones corporales ni aceite, mantequilla o similar.

No uses miel, aceite ni cremas corporales como lubricante | Malvestida Magazine on Unsplash

Para la penetración existen los de base acuosa, de silicona o de aceite.

-Base acuosa o hidrosolubles: son adecuados para cuando se usa preservativo ya que estos materiales no deterioran el látex. Además, este tipo de lubricantes se limpian fácilmente y no manchan. Lo único “negativo” es que el efecto de deslizamiento dura poco y hay que volver a aplicarlo.

-De silicona: estos lubricantes también son compatibles con los condones y están recomendados para el sexo anal o bajo el agua. Sin embargo, se desaconseja su uso con juguetes sexuales (lubricante de silicona + lubricante de silicona = mal); y son más difíciles de retirar por su densidad.

-De aceites: A pesar de que duran más, se han ido dejando de usar ya que su uso está contraindicado con los preservativos de látex y pueden manchar tanto la ropa como las sábanas.

No todos los lubricantes se pueden usar para la penetración | Taras Chernus on Unsplash

Para estimular algunas partes de nuestro cuerpo como otras zonas erógenas:

-Térmicos: pueden dar tanto sensación de frío como de calor, ideales para aplicarlos en otras zonas erógenas del cuerpo exceptuando la vagina.

-Estimulantes: apropiados para aplicar sobre el clítoris.

-Untables: los hay de muchos sabores de lo más apetecibles. Se pueden esparcir por todo el cuerpo para lamerlos.

-En forma de supositorio: ideales para que los hombres exploren el punto P.

-Con feromonas: si lo que quieres es potenciar el deseo sexual.

-Lubricantes ecológicos: son hipoalergénicos porque están libres de sustancias químicas.