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SEXO

Zonas erógenas que pueden ponerte mucho más cachondo

Recorre el cuerpo de tu pareja sexual para multiplicar el placer cuando estés con tu pareja (o en solitario).

Zonas erógenas

Dainis Graveris en Unsplash Zonas erógenas

El sexo no es solo penetración. Por suerte, esta es una lección de educación sexual que cada vez está calando más hondo en la sociedad. Y es que nuestro cuerpo está lleno de zonas erógenas que pueden provocarnos placer o ponernos mucho más cachondos. Así que la próxima vez que quedes con tu pareja sexual, ve con calma y explora todo su cuerpo. Y cuando decimos todo es TODO: desde las orejas hasta los pies.

Orejas

Cuando estés besando el cuello de tu amante recorre con la lengua la zona de la clavícula y ve subiendo hasta el lóbulo de la oreja. Una vez que llegues ahí, pégale un mordisco suave en el lóbulo y mete la punta de la lengua en el oído. Ya verás como se le estremece todo el cuerpo.

Labios

No te olvides de los labios de tu pareja. Dedícales tiempo. Besalos suave, con más intensidad, recórrelos con la lengua, muérdelos, aplica labiales comestibles de diferentes sabores…

Pezones

Hay mujeres que pueden llegar al orgasmo tan solo con que les estimulen los pezones, ya sea con los dedos o con la boca. En el caso de los hombres también les resulta una zona de lo más placentera, así que no te cortes con tu pareja sexual y pásale la lengua o puedes pellizcarlos con suavidad, con los dientes o con los dedos

Cara interna de los muslos

Cuando vayas a ‘bajar’, ya sea para realizar una felación o un culinningus, aprovecha para recorrer el cuerpo de tu pareja sexual. La cara interna de los muslos es una de las zonas que más placer provoca.

Testículos

En el caso de los hombres, no puedes olvidarte de los testículos. Acaricialos con la mano o con la lengua de un lado a otro. También puedes probar a meterlos en la boca.

Pies

Olvida los prejuicios o la catalogación de fetichismo. Los dedos de los peis concentran muchas terminaciones nerviosas y, al igual que puedes tener cosquillas en ellos, pueden darte mucho placer. Masajea los pies de tu amante o pídele que lo haga. Puedes recorrerlos con la lengua o acariciarlos con los dientes.