MÁS PAÍS, MENOS AMOR

Íñigo Errejon y Valeria Castro: el shippeo influencer que Twitter necesita

La programadora y caústica tuitera lleva meses desarrollando una pasión difícil de ubicar en el amplio catálogo de términos amorosos. Te explicamos más o menos en qué anda la cosa.

Errejón, un político diferente

Errejón, un político diferente Gtres

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Lo de Íñigo Errejón y Valeria Castro es una comidilla tuitera que lleva meses rondando. Él, reputado y joven político de la formación Más País, es conocido por una dialéctica impecable y un aspecto juvenil, que además fomenta juntándose -agárrate- con los chicos de Team Heretics. Y no es un acercamiento random: cuando posa con la camiseta de TheGrefg lo hace sabiendo lo que es el sector streamer, porque él mismo probó suerte en un canal de Twitch (ahora abandonado).

La que no abandona en su pasión es Valeria: nacida en Uruguay pero con residencia en un recóndito pueblito canario ("aquí no hay ni bares ni super ni farmacias"), se la conoce como programadora de videojuegos, fundadora del estudio Platonic Games, presidenta de la asociación de empresas desarrolladoras de videojuegos (DEV) y por su amor a Errejón.

A ver, exageramos en eso, pero solo un poquito. Castro es una tuitera incansable y sus más de 30.000 seguidores saben que su crush es (vamos a decirlo así) una rareza. Nada de cantantes, deportistas o actores: un político de raza que, a propósito o no, se ha forjado una imagen diferente a los demás.

De hecho, es comentada y conocida en redes su capacidad de seducción, un rumor insistente con pruebas eventuales de haber sido un donjuán en la etapa universitaria. Nada que moleste a Valeria, y más bien al contrario, y le reta a demostraciones de amor. Lo puso a prueba con su tuit fijado que de verdad necesitas leer, un hilo sobre una prueba fecal a oscuras que... bueno, no nos desviemos. Tú léelo.

La broma tuitera empezó en enero, cuando a Jen Herranz (colega suya) hizo un meme sobre cómo Gabriel Rufián dejó de seguirla. Valeria escribió entonces su primera declaración de amor a Íñigo, a quien contaba entre sus followers. ¿Respuesta del político? Un emoji muerto de risa, y ahí empezó todo.

Solo un retuit (adivina de quién) y 23 likes, pero fue la semilla de un amor imparable que lleva ocupando el corazón de la uruguaya casi todo 2022. Puesto que sus menciones son muy frecuentes, el 'meta' de Castro incluye saber que las bromas sobre Errejón quizá no lo son tanto.

La cosa se ha complicado en los últimos días al ser Jen, la que facilitó el primer contacto tuitero, la portadora de malas noticias: "Valeria, Íñigo sabe de tu existencia, estuve con él ayer y cuando le mencioné tu nombre se puso serio". Ah, el amor y sus dificultades. Es lo que tiene un buen shippeo.

[ACTUALIZACIÓN] A petición de la aludida en este artículo hay dos correcciones: subrayar que es uruguaya (se nos coló un incomprensible "venezolana") y aclarar que el crush está un poco pasado: "os recuerdo que hace un par de meses desheredè mi amor a Errejòn por subrayar los libros con bolìgrafo". Dejamos las tildes al revés por respeto y admiración a la cáustica tuitera.

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