CANELA PARTY 2026
El Canela Party y su fiesta de disfraces: "Es una manera de participar de una forma creativa en un festival al que vas a ver grupos"
Disfrutamos del Canela Party 2026, un pequeño festival organizado con cariño por unos amigos desde hace dos décadas. Lo que empezó como una fiesta ahora lleva cinco años celebrándose en recinto ferial de Torremolinos con dos escenarios y una famosa fiesta de disfraces en la jornada del sábado en la que público y artistas se implican desplegando toda su creatividad y buen rollo. Charlamos con Álvaro Fernández, uno de los directores y fundadores, sobre todo lo relacionado con este maravilloso festival que este año contó con los conciertos de Carolina Durante, Rufus T.Firefly o Basement entre otros.

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Disfrutamos del Canela Party 2026, un pequeño festival organizado con cariño por un grupo de amigos desde hace casi dos décadas. Lo que empezó como una fiesta ahora lleva cinco años celebrándose en el recinto ferial de Torremolinos, con dos escenarios y una famosa fiesta de disfraces en la jornada del sábado, en la que público y artistas se implican desplegando toda su creatividad y buen rollo. Charlamos con Álvaro Fernández, uno de los directores y fundadores, sobre todo lo relacionado con este maravilloso festival, que este año contó con los conciertos de Carolina Durante, Rufus T. Firefly o Basement, entre otros.
En un mundo de grandes festivales controlados por fondos de inversión o en los que, en muchos casos, el componente económico prima más que el artístico, que sigan vivas propuestas como el Canela Party es casi un milagro. Todos los que amamos la música deberíamos remar siempre a favor para protegerlas.
Un festival que empezó en 2007 como CanelaCore Party, que dio el salto a un recinto exterior en 2022 y que el año que viene celebrará su veinte aniversario. Un pequeño recinto en el ferial de Torremolinos, sin solapes y con dos escenarios principales que se van intercalando, además de una pequeña carpa de DJs con una programación fuera de cartel, formada por amigos que generan un rincón divertido para quienes quieren escapar durante algún momento de los conciertos.
Un festival diferente por lo pequeño del mismo, porque está hecho por un grupo de amigos y porque tiene una selección musical completamente diferente, en la que conviven grupos españoles tan interesantes como este año Carolina Durante, Rufus T. Firefly, Cerveseta, Mala Gestión, La Paloma o Las Petunias, con propuestas internacionales como Melody's Echo Chamber, Basement, Friko, Mannequin Pussy, Karen Dio o Maquina, entre otros.
Aunque, sin duda, lo que ha hecho más conocido a este festival, incluso por encima de su propuesta musical, es su icónica fiesta de disfraces del sábado y el correspondiente hilo viral en Twitter, en el que @chocotuits recopila los mejores disfraces.
Además de disfrutar de este festival por primera vez pudimos charlar un rato con Álvaro Fernández, uno de los fundadores sobre como surgió esta locura, como saltaron a hacerlo en un recinto en 2022, como han aguantado 20 años y como es gestionar un proyecto por amor al arte como este.
¿Cómo surge el Canela Party? Porque originalmente era una fiesta en una sala de Málaga, ¿no?
Álvaro: Evidentemente ha cambiado mucho desde 2007, que fue cuando empezó. Era una sala cerrada, indoor, no como ahora, que tenemos este maravilloso espacio en el recinto ferial de Torremolinos.
El festival empezó como una fiesta de disfraces de amigos. Yo tenía una banda que se llamaba Society. ¿Y qué hacíamos? Pues para que la gente no se asustara en los conciertos de ver a los tíos gritando, tirábamos confeti, caramelos, íbamos disfrazados... Era una fiesta muy divertida.
Cada vez venía más gente y dijimos: “¿Por qué no convertimos esto en un pequeño festival? Invitamos a otras bandas a hacer lo mismo y al público también”. Y así nació en 2007 el Canela Core, que luego evolucionó a Canela Party.
¿Cuándo llega el salto a un recinto exterior y a un festival como el que conocemos ahora?
Álvaro: El salto al recinto exterior fue en 2022, después de la pandemia. De hecho, estaba pensado para 2020, que iba a ser en la plaza de toros, que está justo ahí y es un recinto más cerrado.
Pero con toda la pandemia, al final decidimos redoblar la apuesta y venirnos al recinto ferial, un espacio más abierto y con un aforo mayor.
Una de las cosas que más llaman la atención del Canela Party es su cartel. Traéis grupos internacionales seleccionados de una manera muy concreta: dream pop, post-rock, grunge, rock alternativo... Música muy independiente. ¿Cómo seleccionáis a las bandas?
Nosotros venimos, cuando éramos más jovencitos, de la escena punk y hardcore y luego hemos ido evolucionando, creciendo y escuchando diferentes estilos. Somos muy eclécticos, nos gustan muchos tipos de música y las bandas las elegimos simplemente porque nos gustan a nosotros como organizadores.
Nosotros montamos el festival al que nos gustaría asistir.
Al final es una cuestión de aprendizaje. Cada año, cuando éramos unos colegas que simplemente hacíamos el festival de un único día en la sala de turno de Málaga, casi todo eran bandas nacionales. Empezamos a tener bandas internacionales y fue un poco ensayo y error.
Primero escribía por Facebook. En aquel momento a la banda te decían: “No, tienes que escribir a no sé quién”. Y luego ya nos hemos ido profesionalizando.
En 2018 entró Miel de Moscas como colaborador, que ya tenía mucho bagaje en el mundo de la producción y la contratación en festivales. Eso amplió mucho las miras de contactos con agentes internacionales y nacionales.
¿Y cómo conseguís que bandas internacionales quieran venir al Canela Party?
Álvaro: Se llama a los agentes, se les explica lo que es el festival y se hace una oferta.
Además, tenéis algo muy particular: la fiesta de disfraces es el sábado. ¿Os pasa que grupos que tocan jueves o viernes deciden quedarse un par de días más para vivirla?
Álvaro: Sí, pasa mucho, sobre todo con las bandas nacionales, porque ya conocen bien el festival o les han hablado muy bien de él. También ocurre con algunas internacionales, pero es más difícil porque suelen estar de gira y tal.
Por ejemplo, Toundra ha venido un montón de años y se quedaban para la fiesta de disfraces. Incluso ha habido bandas que han tocado el viernes y han dicho: “Me da igual, me disfrazo el viernes de ajolote mexicano”.
¿Ha habido alguna banda que haya pasado por el Canela Party cuando todavía era pequeña y después haya explotado hasta convertirse en un grupo enorme?
Álvaro: El caso de Basement es muy curioso, porque están estas cosas de las redes sociales en las que, de repente, una canción en TikTok te convierte las escuchas en una locura.
Yo creo que sí, que habrá habido bandas que vinieron por un caché muy bajito y que luego ahora, a día de hoy, triplican o cuadriplican o más ese caché. No sabría decirte uno concreto, pero estoy seguro.
Por ejemplo, Friko, que tocaron ayer y fue la sustitución que hicimos, sorprendieron mucho. Es una banda que posiblemente haga así.
Siendo realistas, obviamente no va a venir Oasis, pero ¿hay alguna banda que te haría especial ilusión traer al Canela Party?
Álvaro: Te podría decir muchas, pero para concretar, hay una espinita clavada muy grande que es la de IDLES.
Estaban contratados para 2020, pero con la pandemia no se pudo hacer y luego en 2022 ya se nos fueron de números y de fechas y todo, y no los hemos podido traer nunca.
Y eso sí que... han crecido mucho y lo veo muy complicado.
Ayer me quedé unos minutos grabando la pantalla porque me llamaron mucho la atención los mensajes que aparecen en las pantallas del festival. ¿Quién decide esos mensajes y cómo surgen?
Álvaro: Bueno, muchas gracias sobre todo por poner el foco en eso.
A ver, esto es un festival. Al final es un festival que está dentro de un mundo capitalista y es aportar el granito de arena para intentar denunciar las cosas que nos revientan a todos.
Lo decidimos nosotros. Nos juntamos, empezamos a escribir frases. También le queremos meter un poco un tono festivo, con cierto humor.
Pero es que todo es política.
De hecho, antes he hablado de IDLES, de un disco que se llama Joy as an Act of Resistance, “la alegría como acto de resistencia”. Y yo creo que eso define muy bien el Canela.
Porque es una fiesta, el sábado es de disfraces, hay un montón de bandas, pero en la manera de hacerlo todo lo hacemos de una manera política. Con alegría, pero intentamos resistir.
Somos un festival independiente. No queremos tener colaboradores o patrocinadores con los que no estamos alineados a nivel moral y ético.
Entonces dijimos: ¿por qué no utilizamos esas pantallas, mientras el escenario está funcionando, para poner este tipo de mensajes?
También hay mensajes sobre vivienda, precariedad, Palestina, los macrofestivales... Hay un compromiso social muy evidente en el festival.
Álvaro: Sí, intentamos utilizar el espacio que tenemos para poner el foco en esas cosas y denunciar aquello con lo que no estamos de acuerdo.
Y de cara al futuro, ¿el Canela Party va a seguir manteniendo este formato? Hay festivales que crecen muchísimo y, aunque siguen siendo buenos festivales, pierden parte de esa esencia más cercana.
Álvaro: A nosotros nos encanta este formato. Es un formato al que jamás habíamos pensado que íbamos a llegar a estos niveles.
Cuando aquella primera fiesta de 2007 éramos 200 personas, tener ahora 5.000 y pico personas es una maravilla.
No hay una intención de crecer, pero es que tampoco creo que se pueda. El tipo de bandas que traemos no son tan masivas como las que pueden llevar otros festivales y entonces estamos muy cómodos en este tamaño.
De hecho, cabe más gente, pero lo mantenemos en este aforo y tampoco hemos hecho un sold out. Así que realmente estamos muy cómodos como estamos.
¿Cómo vivís vosotros todo ese fenómeno? Porque hay gente que se prepara durante semanas e incluso hay un famoso hilo de Twitter que recopila los mejores disfraces.
Es muy divertido porque la gente, cuando hacen disfraces grupales, se juntan los días previos escuchando las bandas del Canela mientras hacen sus disfraces.
Nosotros también lo hacemos. Yo, por ejemplo, siempre me ayuda mi amiga Kar. Cuando tengo buenos disfraces, me ayuda ella, que es una máquina.
Este año me ha ayudado con el disfraz, que va a estar muy divertido. Otros años también han sido los que han tenido más éxito.
Y a mí me parece maravilloso esto de que la gente se junte y que se divierta.
Es una manera también de participar de una manera creativa en un festival al que vas a ver grupos, pero también vas a mostrar algo que has hecho tú, tu creatividad.
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